Como padres siempre buscamos dar lo mejor de nosotros para nuestros hijos, sobrinos o cualquier familiar que sea menor y también darles las mejores herramientas. Entre estas cosas podemos destacar nuestro deseo por una mejor educación y profesionales dispuestos a brindar un servicio de calidad. Antes de que salten a conclusiones, vengo a dar dos puntos de vista por lo que estoy muy segura de que esto no es general, sin embargo, es más común de lo que podemos imaginar. Me explico.
Contamos con sin números de maestros, facilitadores, orientadores y demás que se han destacado en su área dando a conocer su vocación y deseo por ofrecer un ambiente acogedor para ese menor. Que se levantan cada día para producir un cambio en el sistema, pronunciando que el bienestar de cada menor es su prioridad. Ya saben que soy mamá, pero también fui maestra por 4 años de los grados intermedios en colegio privado y sé lo que es trabajar con padres, compañeros y estudiantes. Aunque si hay padres retantes y estudiantes desafiantes, la labor de enseñar es maravilloso. Claro, hay muchas ocasiones donde las fuerzas no me daban, estaba en constante ansiedad, mucho estrés, pero siempre trataba de dar lo mejor de mí. Quería un ambiente seguro para ellos, que no fuese una maestra común y que se disfrutaran mi clase. ¿Ese es el punto no? Dejar una huella de la mejor manera posible porque eso es lo quiero para mis hijos también.
Ahora, podemos decir a viva voz que tanto en el ámbito público como el privado tiene sus pros y sus contras tanto para el estudiante como para el profesional. En el ámbito privado, sabemos que todo es costoso y que los padres deben luchar por ayudas externas (de su menor necesitarlo) ya que en la mayoría no proveen ciertos servicios. Estos también costeados. En el ámbito público, todo es a través del gobierno y estas ayudas son gratuitas. Ahora en ambos escenarios hay una gran gama de maestros entregados a su servicio y en ambos se puede presenciar personas que brindan seguridad, amor y empatía a ese menor. Cada cual escoge lo que mayor le convenga de acuerdo con sus intereses y puntos de vistas.
Sin embargo, también nos enfrentamos a ambientes hostiles, amargos, duros, insensibles y que sentimos en ocasiones que no podemos cruzar al siguiente paso con nuestros hijos.
Muchos alegan tener estudios, años de experiencia y conocimiento mas no poseen la empatía para comprender y realmente ayudar a quien se le presente de frente. Pero ¿Cómo hacerlo si la mayoría de ellos no se encuentran en situaciones similares a las de muchos? Y aun enfrentándolas, cuando nuestro oficio es de servir, debemos dar lo mejor. Ahora esto ocurre en cualquier edad, con condiciones o sin condiciones presentadas. Si ya de por si a nosotros los adultos, nos molesta imagine como se debe sentir un menor que no tiene idea de como ir paso a paso y que se tope con personas que les de igual su curso.
Tomando a mi hijo mayor de 6 años como ejemplo, ya que actualmente cursa 1er grado. Esta es la tercera escuela que el cursa sin contar un cuido preescolar que también cursó. La primera escuela que lo coloqué fue en el colegio donde laboré. Sino has leído blogs anteriores, mi hijo mayor tiene autismo nivel 1 y déficit de atención con hiperactividad. Recuerdo haberlo llevado a donde la maestra una semana antes para que conociera el salón y entrara en confianza. El primer día de clases, se descompuso y comienza a llorar, fue mucha la presión. Me llaman para que cruzara a su salón y cuando lo veo estaba tirado en el piso agarrando sus manitas, llorando con intensidad y con mucho miedo. Nadie se inmutó, al contrario, me sugirieron que si lo podía venir a buscar un familiar. Muchas veces le costó adaptarse, pero aprendía como nadie. Por esta misma razón al finalizar su primer semestre, me pidieron que lo sacara por su condición (no se comporta como los demás) y lo coloco en un cuido preescolar hasta mayo. Logro en agosto ubicarlo en una escuela pública para kínder. Ahí nos enfrentamos a dos escenarios. Una maestra lo ayudó demasiado, le buscaba la vuelta, hablábamos el mismo idioma, pero tuvo dos maestros que no fueron así. Uno de ellos no tuvo disciplina y los dejaba ser libres por así decirlo mientras otra solo me daba quejas una y otra vez que hasta se volvió repetitivo y agotador. Al final de año, mi hijo se graduó siendo de los mejores. Su aprendizaje por el inglés y matemáticas eran increíble aun no pudiendo quedarse mucho tiempo sentado. Todo por una maestra que nunca se rindió y creyó en mi hijo. Pero, debido a que me vi forzada a renunciar para poder ofrecerles todas sus terapias a ambos de mis hijos, lo cambio a su escuela actual. También ha sido un reto y me he topado con diferentes vocaciones porque en la vida hay de todo.
Creo que una de nuestras impotencias es cuando sabemos como padres lo que pueden y lo que no pueden nuestros hijos realizar y haya profesionales dándote siempre las peores noticias. Que te sugieran siempre el peor de los escenarios o te ofrezcan decisiones radicales. Cuando decidimos confrontar esto, sale la famosa frase de: “Yo llevo muchos años en esto o Yo soy especializado en autismo u otra cosa”. Cabe destacar que ningún niño, síntoma o estrategia de aprendizaje es igual sin importar que ese menor presente o no condiciones. Cada menor tiene su propia experiencia de vida, crianza y formación de personalidad que lo ayudará a formarse en adulto y que tampoco podemos esperar soldados o robots dentro del salón de clases. Por lo tanto, debemos fomentar distintos roles de aprendizaje a como se amerite. Claro, hay sus excepciones que no pueden darse este lujo. Pero, me atrevo a decir que la mayoría puede pensar que la estrategia o estilo de impartir clases ya no es tan efectiva a como se daba antes a nosotros. De esto podemos abundar luego en otro blog desde el punto de vista del docente. Cabe mencionar que los estudios no garantizan eficiencia en área de trabajo si no existe un afecto emocional en lo que haces. Esto significa que más allá de ser docente o cualquier profesional preparado también debe de implementar la solidaridad, empatía y apoyo a ese familiar que no sabemos sus situaciones externas y tampoco consideramos como estas le pueden afectar al menor.
Finalizo dando este mensaje a todos los pares. Si eres padre o cualquier familiar, nunca te canses ni te rindas de dar lo mejor de ti hasta que tu menor encuentre un lugar seguro donde pueda aprender. Donde haya personas dispuestas a dar lo mejor de sí y te brinden seguridad emocional y sobre todo confianza. Vuelvo y menciono que conozco muchos docentes u otros profesionales destacados, pero este mensaje es para aquellos que laboran, pero no viven su vocación. Si eres docente, procura siempre dar lo mejor de ti como profesional. No te limites a lo que ya sabes y busca diversas estrategias. Busca una manera de salir de la rutina o del sistema impuesto. Crea tu propio sistema considerando las inteligencias múltiples y utilizando a favor los intereses del menor y explótalos. Considerando que no todos los estudiantes dominarán todas las ramas por igual y esto se debe a las diferentes funciones de su cerebro. Que no te paren en la calle y digan: “Estás preparado, mas no listo”.
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