Autismo: Llenando Expectativas

El Dr. Robert Melillo afirmó en su libro «Disconnected Kids» que en la actualidad hay más de 21 millones de niños (en su mayoría) que han sido diagnosticados con alguna condición del neurodesarrollo, incluyendo el autismo. También menciona que hace unos años, 1 de cada cientos de niños podría presentar esta condición, pero hoy en día, 1 de cada 68 son diagnosticados con la misma.

¿Por qué estamos viendo un aumento en estos diagnósticos? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Cuáles son los factores involucrados? ¿Es algo nuevo?

Aunque sabemos que esta condición no es algo nuevo y ha existido por mucho tiempo, ahora se le ha dado un nombre después de muchos avances en el campo. Entonces, se puede decir que la proporción podría no ser la misma que antes. A pesar de que la ignorancia era común en el pasado, las generaciones anteriores no estaban expuestas a muchas de las influencias que tenemos hoy en día, incluyendo la inmersión en la tecnología. Por lo tanto, estas generaciones actuales están revelando algo que siempre ha estado presente, pero del cual no teníamos conocimiento. Estas condiciones se vuelven más detectables y notables en nuestro entorno, descubriendo que muchos de nuestros antepasados también podrían haber estado en situaciones similares, aunque sus condiciones no fueran reconocidas y manejadas de la misma manera.

Muchos expertos indican que todos los seres humanos tienen alguna deficiencia en el neurodesarrollo, aunque no sea evidente. Puede tratarse de un trastorno sensorial, ocupacional, fobia u otro tipo de deficiencia, pero está presente. Esto significa que no hay ningún humano perfecto, incluso si tiene un coeficiente intelectual elevado. Cada individuo tiene sus propias fallas o deficiencias, las cuales se reflejan a medida que se forma su identidad y personalidad. Cada cerebro tiene su propio funcionamiento y esa actividad neuronal influye en nuestras acciones.

Hoy en día, podemos inferir (según lo que se conoce) que muchos de estos trastornos pueden ser provocados en su mayoría por factores genéticos. Se dice que, si hay alguien en la familia con la condición de autismo, es probable que otros miembros de la familia también la tengan sin haber sido diagnosticados aún. Por lo tanto, si no corregimos ciertos aspectos en nuestra rutina diaria, podríamos ver un aumento en estos diagnósticos con el tiempo. Estos aspectos pueden estar relacionados con la alimentación, condiciones hereditarias, falta de ejercicio, problemas de salud mental, mal uso del tiempo, hormonas durante el embarazo y la falta de estimulación lógica y de razonamiento.

Entonces, ¿qué tiene que ver esto con el tema que estamos discutiendo?

Hoy en día, existen dos tipos de padres o familiares. Está aquel que es consciente de las deficiencias de su hijo o de sí mismo y decide trabajar en ellas. Este individuo reconoce tanto sus virtudes como sus debilidades y las utiliza a su favor. También sabe cuándo no debe presionar a su hijo para que haga algo si no está listo. Siempre busca la mejor estrategia y alternativa y está al tanto de que no es un padre o familiar perfecto, pero se esfuerza al máximo para brindarle a su hijo lo que necesita. Podemos decir que este sería el modelo ideal. Sin embargo, es completamente normal sentir desgaste, frustración, tristeza y hasta dudar de nuestras propias capacidades de vez en cuando. El autismo es un reto que se llevará de por vida, no es algo temporal o pasajero. No se trata de un niño especial que nos fue entregado del cielo, ya que todos los niños son especiales a su manera. Lo importante es no rendirse y trabajar cada día para ver los resultados de nuestros esfuerzos.

Por otro lado, está el tipo de familiar que quiere que su hijo cumpla con todas las expectativas consideradas normales o perfectas por el mundo. Si cada ser humano tiene alguna deficiencia, ¿cuál es la norma o la expectativa que debemos seguir? Cada niño en desarrollo es un ser único que se forma a partir de múltiples ancestros y que eventualmente se convertirá en un adulto. Este tipo de familiar se enfoca demasiado en la opinión de los demás y quiere que su hijo cumpla con todos los estándares sociales preestablecidos. Está dispuesto a utilizar cualquier método para asegurarse de que su hijo alcance su destino y no acepta un «no» como respuesta. Este tipo de familiar no reconoce las virtudes y debilidades de su hijo y solo busca la perfección. Este no es el modelo ideal que su hijo necesita.

Una de las lecciones que he aprendido de mis hijos es que, sin importar su nivel de autismo, hay cosas que podrán hacer, otras les tomarán más tiempo y algunas probablemente nunca podrán realizar. Sin embargo, estoy segura de que quiero que conserven su propia esencia. No quiero que el mundo les imponga un estereotipo fundamental; quiero que usen y desarrollen lo que dominan y aman, y que conquisten lo que deseen. No quiero ser una madre que complace a los demás; quiero ser una madre centrada en ayudar a mis hijos a encontrar su lugar en este mundo, no de acuerdo con las expectativas de otros, sino según sus propios deseos y habilidades. Procuremos ser familiares que den todo de sí, pero que no se sientan molestos si algo no sale como se esperaba. Seamos un apoyo sólido, una herramienta valiosa y, sobre todo, un refugio cálido al cual acudir. No busques llenar las expectativas.

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