Si bien sabemos que cada persona es diferente, portando una mente y una serie de pensamientos únicos que definen su tipo de persona, ¿por qué seguimos generalizando diagnósticos, pensamientos, creencias, crianzas y desarrollos? Esto me lleva a una frase que puede parecer cliché, donde mencionamos que ni siquiera los gemelos son iguales. Cada persona conlleva innumerables características genéticamente adoptadas de ancestros, sin contar las que va adquiriendo durante su desarrollo.
Comencemos por el hecho de que cada niño, para ser concebido, adquiere 23 cromosomas de cada padre. Dentro de esos cromosomas aparecen los aspectos físicos, como el color de sus ojos, la forma de la nariz, la estructura de su pelo, su sonrisa, y demás que este niño pudiera tener. La otra parte de esos aspectos son los que no podemos ver a simple vista, como su carácter, gustos, habilidades, qué lado de su cerebro predominará más, etc.
Pero no solo está adquiriendo estas características de sus padres, sino que sus padres ya vienen con genes adquiridos de sus padres (abuelos) que antes también tuvieron genes adquiridos. O sea, es una telaraña de genes compartidos al momento de transferir esos cromosomas para la formación de ese bebé. Algunos genes predominan más que otros, y de ahí la semejanza en mayor cantidad a un familiar en particular.
Ahora, si ese niño tuviese un hermano, este se desarrollará de la forma en que esos genes se creen y predominen. No será igual, probablemente, en aspectos físicos y mucho menos en personalidad, y de eso estamos bien claros. Aunque la crianza luego en su crecimiento y desarrollo sea similar, estamos seguros de que no obtenemos el mismo resultado.
Por ejemplo, mis dos hijos son totalmente diferentes. Tengo un hijo de pelo castaño, el otro es canoso. Uno de ellos es bien blanco y el otro es más amarillo. En personalidad, uno es más activo que el otro, y uno es más cariñoso que el otro. Uno llora siempre que se le regaña y el otro ni se inmuta. Por ahí podría seguir mencionando muchas diferencias.
En muchas ocasiones utilizo las mismas estrategias y hay otras en las que tengo que manejar la situación de maneras separadas y de formas distintas. Ahora, de la misma manera que mis hijos no son iguales, cualquier familiar suyo o allegado no es igual a usted, pero en muchas ocasiones parecemos olvidar esto con la confianza y la esperanza de que deseáramos un resultado similar al que nosotros haríamos.
Lo mismo ocurre en los distintos tipos de crianza que cada uno pueda adoptar a su manera. Por eso tenemos tantas personalidades distintas, diversas identidades, características y cualidades que nos definen de una forma muy particular. Además de todo esto, mientras cada uno de nosotros nos vamos desarrollando y a medida que vamos creciendo, contamos con otros factores que influyen. El área escolar, las amistades, el entorno eclesiástico, pensamientos propios y más, y de ahí parte la formación de nuestra identidad.
Cuando hablamos de ese menor obtener un diagnóstico de una condición del neurodesarrollo, se enfrenta a más retos de lo acostumbrado. Su conducta podría ser notable, su forma de pensar, personalidad y se ven resaltados los síntomas básicos de su condición. Hay muchas condiciones del neurodesarrollo, pero no todos se desarrollan igual debido a los factores previamente mencionados.
Aquí entro en la base del tema de hoy. Les había comentado en el blog anterior que la estadística de los diagnósticos va en aumento y cada día vemos muchos niños con trastornos en el neurodesarrollo, pero también mencioné que todos de alguna manera tenemos algún trastorno. Ahora, en la actualidad, hay muchos profesionales destacados e interesados en el tema del neurodesarrollo; sin embargo, acostumbran a generalizar a todos por lo que conocen o les fue enseñado. Aunque hay unos síntomas y características que destacan esa condición, cada uno, sea niño o adulto, lo reflejará de manera distinta.
Por lo tanto, cada profesional no debe tomar a cada estudiante, paciente o ningún patrono de manera generalizada. Cada uno requiere estrategias que vayan a la necesidad que pueda presentar. No puedo divulgar y proclamarme como experta por tener un papel teórico que lo indique, si no podemos vivir la experiencia de conocer más allá de lo que nos fue otorgado.
Finalizo, a ti lector y profesional, diciendo que es imperativo conocer cada condición como individuo y no como sociedad estereotipada. Que no todos los niños o adultos con déficit de atención reaccionarán igual o responderán al llamado de la misma forma. Así mismo, podemos mencionar sobre los niños con Síndrome Down que damos por defecto que son agresivos, no receptivos, lo cual no es cierto, y también así hay muchos tipos de autismo dentro de sus niveles a los cuales no a todos les molesta el ruido, no todos son hipersensibles o antisociales.
Aun si ese menor o adulto no presentara algún diagnóstico, el trato, estrategia, técnica, instrucción o desempeño debe ser evaluado o dirigido de manera particular. Esto le ayudará a la persona a tener un ambiente acogedor donde pueda sentir seguridad y pueda desempeñar sus roles de manera efectiva. De la misma manera, te ayudará a identificar mejor sus necesidades, aplicar diversos métodos y a salir del libreto preestablecido para que te dé la oportunidad de conocer diferentes aspectos de ese trastorno del neurodesarrollo y puedas adentrarte de una manera más emotiva y personal.
Para más información sígueme por:
YouTube: https://www.youtube.com/@autismo_mama
Instagram: https://www.instagram.com/autismo_mama
Spotify: https://www.spotify.com/@uniendocamino
Apple Podcast: https//podcasts.apple.com/us/podcast/uniendo-caminos
