Autismo nivel 1

¿Por qué el autismo se clasifica en niveles? ¿Cómo puedo diferenciarlos?

Como bien has leído, el autismo se manifiesta de manera diferente y sus síntomas pueden variar. En su momento, el autismo se clasificaba de manera distinta, pero ahora se divide en niveles 1, 2 y 3. En este blog, me quiero enfocar en hablarte del nivel 1.

Muchos han escuchado del síndrome de Asperger y es probable que muchos no. Hans Asperger existió antes y durante Leo Kanner, nuestro pionero en el estudio del autismo. Asperger, en su momento, también investigaba sobre el autismo de manera más exhaustiva. Participó en muchas investigaciones dentro del régimen de guerra en la época de los nazis. Sus conclusiones respecto al autismo lo llevaron a un resultado similar al de Leo Kanner, diferenciándolo solo por el nombre de Asperger.

Hoy en día, el síndrome de Asperger es nuestro nivel 1 en el espectro del autismo (TEA). Algunas personas aún utilizan este término y muchos desconocen que son lo mismo. Pero, ¿de qué se compone este nivel? El síndrome de Asperger o nivel 1, en muchas ocasiones, es difícil de diagnosticar debido a que no presenta, en su mayoría, una discapacidad intelectual. Este es el nivel que consideran mayormente como brillantes o genios. Sin embargo, presentan otras dificultades del neurodesarrollo. Para clasificar estos niveles, se utiliza una dimensión cuantitativa que se determina de acuerdo con la intensidad de los síntomas.

Este nivel 1 también se conoce como autismo leve. Cualquier persona que se encuentre en este nivel requiere ayuda moderada en ciertas situaciones, como en el aspecto social, interpretar el mensaje, y detectar comportamientos como, por ejemplo, el sarcasmo, entre otros. Este autismo es de alto funcionamiento, en su mayoría, específicamente en la parte educativa. Pueden llegar a tener una vida que conocemos como «normal» e independiente. Su autismo se concentra en la parte emocional, como no saber manejar, canalizar o interpretar las emociones. También puede manifestarse en aspectos sociales e de interacción.

Cabe destacar que el autismo se nace, no se adquiere. El entorno y otros factores pueden influenciar de manera negativa o positiva, pero ese autismo ya está ahí y no se va. Se dice que, en algún momento durante el desarrollo del sistema nervioso, se produjeron alteraciones que llevaron a un trastorno. Aunque ahora se puede detectar mucho más fácilmente que hace muchos años, aún hay muchos niños que no se diagnostican, y por ende, no se les brinda ayuda hasta después de la adolescencia (ver blog anterior).

Muchas de estas personas con autismo nivel 1 pueden presentar numerosos síntomas en alto nivel, igual que las personas con un nivel más alto, y de eso abundaremos en otro blog. La mayoría de las personas con autismo, especialmente los varones, comienzan con síntomas relacionados con problemas de habla, falta de interacción social, comportamientos solitarios, repetitivos, falta de contacto visual, frases repetitivas, producción de muchos pensamientos a la vez, memoria fotográfica, intensidad, falta de comprensión de chistes o sarcasmo, entre otros. No siempre es notable en su comportamiento.

Mi hijo mayor, Christian, está diagnosticado con autismo nivel 1 y también déficit de atención con hiperactividad. A él le resulta difícil confiar en otros, por lo general, él tiene que dar el paso. Su primer síntoma detectable fue la dificultad para hablar, poca interacción y falta de contacto visual. Con el tiempo, durante su desarrollo, comenzó a hablar fluidamente y a tener un mejor contacto visual. Sin embargo, muchos otros síntomas se han mantenido al mismo nivel, otros ya no ocurren y otros nuevos han aparecido. Le molesta el ruido en ciertas ocasiones, es muy meticuloso con la comida, no le gusta sentirse atosigado y es muy visual. Gracias a las terapias, el refuerzo en el hogar y una buena alimentación se ha observado mejoría en muchos de los síntomas, mientras que en otros toma tiempo. En ocasiones puede haber un retroceso en algo que ya había mejorado o que no hacía, y esto es normal que ocurra en cualquier niño con TEA y puede ser más notable a medida que su nivel sea más alto.

Claro, también tengo que destacar que él es demasiado inteligente. Tiene una muy buena memoria, especialmente de manera fotográfica. Esto hace que quiera hablar de muchos temas a la vez, ya que le cuesta organizar todos los pensamientos para exponerlos. A Christian le gustan mucho los detalles y, como parte de su diagnóstico, toma todo muy literal, por lo tanto, no puedo decirle: «Si comes muchas habichuelas, podrás volar como Superman», porque no es cierto y puede tener repercusiones si intenta hacerlo. Así que en casa hablamos todo con la verdad de manera literal, los nombres como son y la diferencia entre lo que es real y lo que no es real. Se aburre con facilidad de algo que ya conoce en la escuela o en cualquier otra cosa de interés. Estos son algunos de los detalles que se trabajan a diario con él. Algunos son más intensos que otros, no siempre presenta todos sus síntomas a la vez y no siempre los expresa de la misma manera. Todo esto es un mundo de aprendizaje diario para brindarle la mejor estrategia que él necesite.

Para finalizar, es importante recalcar el hecho de que muchas veces se espera ver los mismos síntomas por igual en cada niño o adulto, lo cual no es cierto. Cada factor genético, la crianza, la propia identidad y los trastornos del neurodesarrollo influyen en los síntomas que presentan. No siempre es notable, por lo tanto, decir: «Es que no lo parece» es un comentario de ignorancia. En la percepción de aquellos que desconocen, parece que esperan ver a un niño revolcándose en el piso las 24/7, balbuceando y no capaz de nada. Cada nivel es distinto, al igual que cada persona.

En el próximo blog, te hablo del Autismo nivel 2 y te pongo de ejemplo a mi hijo menor. Hasta la próxima, byeeeee.

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