He perdido la cuenta de la cantidad de veces que mencionan, preguntan o se discute el tema basado en el consumo de omega-3 para niños con autismo. Luego de leer un buen rato y recopilar información, te dejo un resumen de los hallazgos.
Primero permíteme definir qué es el omega-3. El omega-3 es un ácido graso que nuestro cuerpo no produce por sí solo, pero que podemos obtener a través de nuestra alimentación. En los últimos años, se ha vuelto muy famoso debido a ciertos beneficios que posee y otros que continúan bajo investigación.

Entre estas investigaciones están los efectos que podría provocar en las personas con autismo, dado que son esenciales para el desarrollo y funcionamiento del cerebro. Por eso, se cree que puede tener un efecto sobre la neuroinflamación y la neuroplasticidad.
De todos los artículos e investigaciones presentados, se ha notado una leve mejoría en la hiperactividad e irritabilidad en las personas con autismo, pero no es sostenida. Al ser el espectro tan amplio, los efectos varían mucho; en algunos no produce ningún efecto, lo que resta validez a su efecto en el espectro.
Otro factor que puede hacer perder credibilidad al omega-3 es que los estudios son de muy poca duración, por lo cual no se llegan a conclusiones más detalladas o precisas.
Aunque no hay mucha evidencia al respecto, se sugiere que se consuma en nuestra dieta cotidiana, como en pescados, frutos secos y aceites vegetales.
El omega-3 es conocido por sus numerosos beneficios para la salud, especialmente para el corazón, el cerebro y el sistema inmunológico. Estos ácidos grasos son importantes en numerosos procesos biológicos y pueden tener efectos antiinflamatorios.
Entre los mayores beneficios se cree que está en problemas cardiovasculares, salud visual, salud mental como el Alzheimer y propiedades antiinflamatorias.
Así que el omega-3 es muy bueno en muchos aspectos, pero no hay una evidencia concluyente sobre el efecto en el autismo, por lo que no es una estrategia viable al momento para uso diario en las personas dentro del espectro.
Siempre la recomendación será mantener una dieta saludable, libre de azúcar y con horarios aceptables. Aproximadamente el 65% de nuestra salud depende de la alimentación. El estado de ánimo, la concentración, la energía, el metabolismo, la fuerza, la motivación, el estrés, la ansiedad y la salud mental, entre otros, son influenciados en su mayoría por la alimentación diaria.
Para ver mejorías en el espectro de autismo y en cualquier persona en general, esto es crucial. Esto debe ir acompañado de buena actividad física y pasatiempos productivos como leer, escribir, dibujar o la música.
Un buen estilo de vida equivale a una buena salud.
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