El sistema implementado en los últimos años ha llevado a cada familia a ocupar su tiempo en el trabajo, el celular y otros quehaceres que nos desconectan del mundo real o de vivir disfrutando con nuestras familias, nuestro tiempo libre e incluso de descanso.
Hace muchas décadas, solo trabajaba uno para que el otro criara y tuviese tiempo con los hijos, pero al mismo tiempo, el dinero no era suficiente para el sustento y una buena calidad de vida. En este tiempo es crucial que ambos trabajen porque, aun habiendo más oportunidad de crecimiento a nivel salarial, la calidad de vida es más costosa y no se puede sustentar.
A pesar de eso, hay un gran porcentaje, según estudios, que muestra que los padres de esta generación están más presentes que hace una o dos generaciones, debido a que la mujer debía mantener toda la casa por su cuenta, además de la crianza, mientras que el padre trabajaba demasiadas horas.
Sin embargo, también hay un gran porcentaje de padres que, teniendo tiempo libre, dedican 5-8 horas a las redes u otras actividades. Estamos hablando de una jornada de trabajo. Esto es muy preocupante, ya que lo que hacemos hoy repercute en las siguientes generaciones e incitamos a que ellos se expongan de la misma manera o peor a ese estilo de vida.
Es lamentable que haya menores de 5 años tan expuestos a la tecnología, que juegan solos, y cuyos padres no tienen tiempo cuando es la edad en la que más necesitan atención. Esto conlleva otras consecuencias en el futuro. Claro, hay cosas que hacer, pero no debe ser la norma siempre.
Esto me lleva a pensar que debemos desconectarnos para conectar con lo que nos rodea. Vivimos muy afanados, con mucha ansiedad por el sistema, con muchas cargas emocionales, con traumas no superados probablemente, con mucho tiempo, pero a la vez no nos da y nos olvidamos de lo que importa.
Cosas como una rica cena en familia, una película en la noche con palomitas de maíz, una salida al parque o la playa. Escuchar lo que nuestros hijos quieren decir, leer un libro, descansar un rato, aunque haya quehaceres incompletos y muchas otras cosas.
Entiendo que en muchas ocasiones no nos sentimos estables, nos cansamos, nos frustramos y, en ocasiones, nos sentimos amedrentados. Es completamente normal, pero cuando tenemos hijos y decidimos tenerlos, ya no podemos centrar nuestros sentimientos siempre en nosotros. No es que no sintamos ni nos cansemos, pero no podemos descargar nuestros enojos, tristeza y cansancio, ni quitar tiempo a nuestros hijos.
Ellos necesitan de nosotros y debemos enseñarles a estar presentes. Por eso hay que aprender a desconectarnos de lo que nos rodea y disfrutar más el presente. Aunque te canses, aunque a veces sientas que no puedes más, aunque en ocasiones no entiendas lo que sucede, incluso cuando no le veas sentido al proceso diario, debemos ser conscientes de que el tiempo no se recupera y la edad no va para atrás y nuestros hijos no siempre serán bebés.
No obligues a tu corazón a vivir y cumplir con un sistema que no va enfocado en el bienestar de la familia, la calidad del tiempo ni el disfrute del presente.
Para más información sígueme por:
YouTube: https://www.youtube.com/@autismo_mama
Instagram: https://www.instagram.com/autismo_mama
Spotify: https://www.spotify.com/@uniendocamino
Apple Podcast: https//podcasts.apple.com/us/podcast/uniendo-caminos
