La Educación de los “Privilegiados”

¿Sabías que la educación no era para todo el mundo? Permíteme darte un poco de contexto para poder decirte a dónde quiero llegar.

En 1513, bajo el gobierno de Juan Ponce de León, se fomenta la enseñanza. Esta enseñanza tenía como objetivo educar a los colonos españoles y a los hijos de los taínos en aspectos religiosos y culturales. Una educación sobre las materias de lectura, escritura, cálculo básico y doctrina cristiana era limitada a quienes podían costearla y tenían acceso por su linaje. Entre estos estaban militares y funcionarios también.

Aquellos de familias pobres, campesinos y esclavizados no tenían acceso. Algunos solo recibían catecismo básico.

En 1820 se crean leyes para establecer escuelas públicas, escuelas municipales gratuitas, pero eran pocas y con recursos limitados.

Cuando cambiamos de soberanía en 1898, tras la guerra hispanoamericana, Estados Unidos asumió el control. Se estableció un sistema escolar público más amplio, pero no fue hasta el siglo XX que se instituyó la educación pública como gratuita y obligatoria para todos los niños.

Ahora bien, los niños con diversidad funcional no tenían acceso a la escuela pública. O tomaban educación privada o no recibían ninguna educación. En 1975, EE. UU. aprueba la ley Education for All Handicapped Children, que garantiza educación pública gratuita. No es hasta finales de los 80 que se comienzan a integrar estudiantes en escuelas regulares, creando salones especializados. Estos salones son los que se conocen como Ruta 1 (que corre con el programa de corriente regular, pero con acomodos razonables), Ruta 2 (educación en corriente regular con un maestro de educación especial y promoción a grado), Ruta 3 (estudiantes en salón recurso), Ruta 4 (estudiantes a tiempo completo y no es tan común).

En 1990, se crea el Programa de Salones Especializados en Materia (SEM). En ese mismo año se renombra la ley, que probablemente conoces como ley IDEA (Individuals with Disabilities Education Act), que fortalece el derecho a la inclusión en corriente regular. Por eso, al pasar los años hemos visto un aumento de niños con diversidad funcional dentro del aula de corriente regular.

Tanto nuestros abuelos como nuestros padres no fueron partícipes de esta inclusión con otros niños de diversidad funcional en corriente regular, pues todo sucedió después. A medida que las leyes se fueron creando, otras reestructuradas y los padres siguen exigiendo derechos, hemos podido ver el aumento de estos niños, quienes han demostrado tener la capacidad para una educación en una corriente regular pese a su condición.

Si, como maestro, piensas que no deberían estar ahí, creo que deberías reevaluarte. El enfoque debe ser que a cada individuo se le otorguen sus derechos y que no sean segregados por un diagnóstico. Antes se les veía como menos, incapaces y excluidos. Hoy podemos tenerles en el aula, dándoles el derecho que se merece todo ser humano, sin importar sus limitaciones, de crecer y compartir con otros niños neurotípicos. A su vez, puedan ser educados y fomentados en el tema de la neurodiversidad, conociendo y entendiendo que, ante una sociedad con estereotipos, todos somos diferentes.

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