La Terapia RtMs

Sus comienzos

Se cree que la terapia electromagnética tuvo sus inicios en los siglos XIX y XX, cuando se comenzó a explorar cómo podían influir en los procesos biológicos. Los primeros equipos de terapia electromagnética aparecieron a finales del siglo XIX, pero fue en la segunda mitad del siglo XX cuando la investigación en esta área tomó más fuerza, especialmente con el desarrollo de la Estimulación Magnética Transcraneal (TMS) en la década de 1980.

Pero ¿Qué es?

La terapia electromagnética busca tratar diversas condiciones de salud como la depresión y bipolaridad, entre otros. Esto se basa en que el cuerpo genera pequeños campos eléctricos y magnéticos y pueden ser influenciados para curar o aliviar síntomas o dolor con campos electromagnéticos.

Existe varios tipos de ellas como:

  1. Terapia de Campos Electromagnéticos Pulsados (PEMF, por sus siglas en inglés): Utiliza campos magnéticos de baja frecuencia.
  2. Estimulación Magnética Transcraneal (TMS, por sus siglas en inglés): Involucra el uso de pulsos electromagnéticos sobre el cerebro.
  3. Electroterapia: Utiliza impulsos eléctricos para tratar dolor o condiciones médicas.

Los campos electromagnéticos también pueden influir en las células y tejidos del cuerpo. Entre el proceso de función te coloco para que sirve cada uno:

  • Terapia de Campos Electromagnéticos Pulsados (PEMF): Genera campos magnéticos que penetran en los tejidos para mejorar la circulación, reducir la inflamación y estimular la regeneración celular.
  • Estimulación Magnética Transcraneal (TMS): Se utiliza un dispositivo colocado en el cráneo para emitir pulsos magnéticos que estimulan las neuronas del cerebro. Este tratamiento se ha utilizado principalmente para condiciones neurológicas y psiquiátricas, como la depresión resistente al tratamiento.

Algunos usos que se consideran con el tratamiento electromagnético:

  • Tratamiento del dolor: PEMF y la electroterapia se utilizan comúnmente para aliviar dolores crónicos, como dolores musculares, artritis, migrañas, y dolor postquirúrgico.
  • Condiciones psiquiátricas: El TMS se ha utilizado en el tratamiento de la depresión resistente y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), mostrando resultados prometedores en algunos pacientes que no responden a medicamentos.
  • Regeneración ósea y tisular: PEMF ha sido aprobada para ayudar a la curación de fracturas óseas y para la regeneración de tejidos blandos.
  • Enfermedades neurodegenerativas: Algunas investigaciones sugieren que las terapias electromagnéticas pueden ser útiles en el tratamiento de enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer, aunque aún está en fase experimental en muchos casos.

Ahora, ¿cómo guarda relación esta terapia con el autismo? te preguntarás. Entre todos los tipos mencionados, las más que se ha estado evaluando es la TMS como un tratamiento experimental para TEA (Trastorno del Espectro Autista). Según ciertas investigaciones, se plantea que podría tener beneficios en como operan ciertas funciones del cerebro con el autismo como la comunicación, interacción o conductas estereotipadas. Los estudios al respecto aun son limitados y no hay una conclusión de las investigaciones.

Esta terapia no está aprobada por otras autoridades sanitarias como la FDA y debe ser supervisado por un profesional de salud especializado.

También hay que destacar unos efectos secundarios que pudiesen presentarse ante esta terapia tales como: dolores de cabeza, molestias en el cuero cabelludo, espasmos faciales, mareos leves y en algunos casos puede provocar convulsiones especialmente en personas con antecedentes de epilepsia o trastornos convulsivos en el TMS. En el PEMF se puede presentar dolor de cabeza, fatiga o sensación de calor en el área trabajada o tratada.

¿Qué está aprobado?

En la PEMF, el tratamiento de fracturas óseas y aplicaciones de electroterapia para el dolor crónico, están aprobadas por organismos como la FDA en Estados Unidos. En la TMS ha sido aprobada por la FDA para el tratamiento de depresión, trastorno obsesivo compulsivo, pero sigue siendo experimental para el autismo, esquizofrenia y enfermedades neurodegenerativas.

El costo de la terapia electromagnética varía según el tipo de tratamiento, la condición que se trate y la ubicación geográfica. Algunos ejemplos son:

  • En la TMS consiste en varias sesiones a lo largo de semanas, puede costar entre $6,000 y $12,000 en total. Para el autismo, los costos pueden ser similares, aunque al estar en fase experimental, los precios varían según el proveedor y la duración del tratamiento. En ocasiones pueden sugerir varias sesiones en pagos separados en cantidad similar a la primera intervención.
  • En las sesiones de PEMF los costos pueden oscilar entre $30 y $100 por sesión, o más si se requiere equipo especializado.

En fin, se necesitan más estudios para confirmar su seguridad y efectividad cuando hablamos respecto al autismo. Es importante que consulten a un profesional médico especializado y se deben tener en cuenta los posibles efectos secundarios y costos antes de tomar una decisión.

Entre los procesos o intervenciones mas efectivos es el uso de terapias psicológicas, ocupacionales, buena alimentación, poco uso de pantallas y una buena rutina establecida.

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El reto en los cambios

Creo que, a todos, en algún momento, nos ha dado miedo a ciertos cambios. Hay algunos cambios de manera voluntaria y otros han llegado para zarandearnos de forma abrupta. Los cambios son formados de manera positiva y otros cambian de forma negativa, o al menos, así lo pensamos en el golpe de repente.

Esto nos pasa más seguido de lo que pensamos, específicamente cuando tenemos hijos. Los hijos, de manera constante nos transforman el diario, nos conmueven, nos hacen dar vueltas en una rueda de emociones y lo curioso es que es para toda la vida.

Pues así me he sentido en muchas ocasiones. He vivido cambios significativos desde que soy mamá, algunos más marcados que otros. Al principio me costó mucho porque me sentía abrumada con todo lo que me rodeaba. Entre trabajo, evaluaciones, aprender el rol de mamá, problemas personales, y por ahí podemos seguir mencionando cosas. Al principio me frustré mucho, pero a medida que pasa el tiempo, nos vamos fortaleciendo, nos vamos adaptando, maduramos como mujeres u hombres y maduramos como padres. Ya no tomamos decisiones egoístas ni desenfrenadas, ahora las decisiones van por un bienestar y enfoque mayor que es el de nuestros hijos y familia.

Eso es lo lindo de la maternidad y paternidad. Muchas de mis decisiones, al principio, han parecido descabelladas y luego ves el fruto, o la razón, y te das cuenta de que el miedo a ese cambio era momentáneo porque al final era totalmente necesario.

Recuerdo el renunciar a mi trabajo para estar más presente y darles la ayuda que ellos necesitaban, recuerdo dejar de realizar algunas cosas para comenzar otras, recuerdo sacar personas de mi vida y añadir nuevas a nuestra vida, recuerdo sentirme culpable como persona y luego sentir agradecimiento por haberlo realizado.

¿Agradecimiento? Sí, porque cada paso que damos nos lleva a un mejor mañana, aunque no lo podamos entender de repente. Si hay algo que no puedo eliminar de mi vocabulario es dar gracias por lo que tengo, por lo que no tengo y por lo que sucederá. Nosotros, como seres humanos, no siempre vamos a entender, pero confiamos en que hay decisiones duras pero eficaces.

Así que quiero dejarte con un mensaje en el momento que leas esto. Probablemente te hayas encontrado en una posición similar o más profunda que la mía en múltiples ocasiones, probablemente te has sentido perdido, sin fuerzas, con miedo y con la incertidumbre del mañana, pero quiero que entiendas que esto es normal y es otro proceso de tu vida que vas a superar. No todo lo que hacemos, vemos los frutos al momento, no todas las decisiones van a ser buenas, pero tenemos un rumbo por delante por perseguir.

Todas las decisiones que hayas tomado en nombre de tus hijos son por su bien, por un mejor futuro para ti y para ellos. Aunque parezca que no tiene sentido al inicio, no te preocupes. Sigue adelante y no te detengas por lo que tus ojos no pueden ver. Voy contigo y confío en que verás las recompensas y todo será más que un recuerdo que forme a ti y a los tuyos.

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El manipuleo en mis chicos

Es posible que mientras lees esto, hayas perdido la cuenta de cuantas veces tus hijos, sobrinos o nietos han intentado manipularte. La manipulación es la acción de influir en el comportamiento, emociones o pensamientos de otra persona para obtener un beneficio personal.

Este acto de manipular es completamente normal en el ser humano, lo aprendemos de forma natural y lo realizamos desde muy pequeños. Sin embargo, existe varios tipos de manipulación donde algunos son de manera positiva o resultados buenos y otros son negativos o para fines egoístas de quien lo ejecuta.

Nosotros los padres lo hacemos de manera consciente e inconsciente para lo que sea necesario. Diría que lo usamos demasiado de forma jocosamente hablando. Lo utilizamos para que coman, para que se bañen, para que realicen una tarea, para que sigan instrucciones, en fin, muy constante. El mejor es cuando se ofrece una recompensa.

Nuestros chicos aprenden hacer esto por esa conducta inculcada y aprenden a conocer sus límites de acuerdo con nuestras enseñanzas.

Ahora, es bien importante conocer que no importa si el menor tiene una condición, créame que saben manipular. Como ustedes saben, mis hijos tienen autismo y si hay algo que yo he tenido que aprender, es distinguir entre que es descompensación y que es berrinche manipulativo. Una descompensación puede ser provocado por el entorno y la persona no tiene tanto control o ninguno versus que, en un berrinche o manipulación, tiene cierto control.

Mis hijos dentro de su condición han podido manejar muy bien la descompensación, gracias a las terapias, pero hacen demasiados berrinches. Uno de los aspectos a considerar es que pueda que no entiendan ciertas cosas cuando se le trata de explicar, cuando otros familiares permiten lo que tu no, cuando no logran un manejo o control de emociones y por ahí seguimos.

Si hay algo que me ha ayudado es ser firme en todas las decisiones que tomo. Si vamos a un centro comercial y ellos ven un juguete y se antojan, pero yo digo que no, debo permanecer en ese no. No obstante, también tengo que indicarle el porque de ese no, sino lo hago no les estoy enseñando nada. Si es hora de dormir, pero me hacen un berrinche, debo permanecer firme, pero explicarles que mañana hay que madrugar, o cualquier otra razón y que sea válida. Así sucesivamente establecemos un límite y reforzamos con educación.

Otra cosa que me ha sido super útil es anticiparme a lo que viene, a lo que va a suceder. Por ejemplo: Vamos a este lugar, pero mamá no va a comprar juguetes porque el dinero que mamá tiene es para otra cosa. Otro ejemplo: Vamos a este lugar, pero aquí no se puede correr, hay que permanecer sentados. Siempre decir las cosas a las que puedan enfrentarse, ver, escuchar o sentir. Así podemos crearle una expectativa diferente y manejamos mejor su comportamiento.

La manipulación es algo que puede modificarse y cada persona la utiliza de manera distinta para fines variados. Lo importante es el motivo de ella y como lo sobrellevamos. Si estas en mi posición con niños pequeños, tenemos que desarrollar el autocontrol y crear un balance. Si eres quien va a utilizarlo, que sea con propósito, que sea positivo y que contenga recompensa. Ensenarles a ellos cuando podemos utilizar una manipulación positiva y cuando descartar la manipulación que venga con fines egoístas y con resultados caprichosos sin sentidos que pueden ser moldeados.

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Desconectar para conectar

El sistema implementado en los últimos años ha llevado a cada familia a ocupar su tiempo en el trabajo, el celular y otros quehaceres que nos desconectan del mundo real o de vivir disfrutando con nuestras familias, nuestro tiempo libre e incluso de descanso.

Hace muchas décadas, solo trabajaba uno para que el otro criara y tuviese tiempo con los hijos, pero al mismo tiempo, el dinero no era suficiente para el sustento y una buena calidad de vida. En este tiempo es crucial que ambos trabajen porque, aun habiendo más oportunidad de crecimiento a nivel salarial, la calidad de vida es más costosa y no se puede sustentar.

A pesar de eso, hay un gran porcentaje, según estudios, que muestra que los padres de esta generación están más presentes que hace una o dos generaciones, debido a que la mujer debía mantener toda la casa por su cuenta, además de la crianza, mientras que el padre trabajaba demasiadas horas.

Sin embargo, también hay un gran porcentaje de padres que, teniendo tiempo libre, dedican 5-8 horas a las redes u otras actividades. Estamos hablando de una jornada de trabajo. Esto es muy preocupante, ya que lo que hacemos hoy repercute en las siguientes generaciones e incitamos a que ellos se expongan de la misma manera o peor a ese estilo de vida.

Es lamentable que haya menores de 5 años tan expuestos a la tecnología, que juegan solos, y cuyos padres no tienen tiempo cuando es la edad en la que más necesitan atención. Esto conlleva otras consecuencias en el futuro. Claro, hay cosas que hacer, pero no debe ser la norma siempre.

Esto me lleva a pensar que debemos desconectarnos para conectar con lo que nos rodea. Vivimos muy afanados, con mucha ansiedad por el sistema, con muchas cargas emocionales, con traumas no superados probablemente, con mucho tiempo, pero a la vez no nos da y nos olvidamos de lo que importa.

Cosas como una rica cena en familia, una película en la noche con palomitas de maíz, una salida al parque o la playa. Escuchar lo que nuestros hijos quieren decir, leer un libro, descansar un rato, aunque haya quehaceres incompletos y muchas otras cosas.

Entiendo que en muchas ocasiones no nos sentimos estables, nos cansamos, nos frustramos y, en ocasiones, nos sentimos amedrentados. Es completamente normal, pero cuando tenemos hijos y decidimos tenerlos, ya no podemos centrar nuestros sentimientos siempre en nosotros. No es que no sintamos ni nos cansemos, pero no podemos descargar nuestros enojos, tristeza y cansancio, ni quitar tiempo a nuestros hijos.

Ellos necesitan de nosotros y debemos enseñarles a estar presentes. Por eso hay que aprender a desconectarnos de lo que nos rodea y disfrutar más el presente. Aunque te canses, aunque a veces sientas que no puedes más, aunque en ocasiones no entiendas lo que sucede, incluso cuando no le veas sentido al proceso diario, debemos ser conscientes de que el tiempo no se recupera y la edad no va para atrás y nuestros hijos no siempre serán bebés.

No obligues a tu corazón a vivir y cumplir con un sistema que no va enfocado en el bienestar de la familia, la calidad del tiempo ni el disfrute del presente.

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Me frustré, me cansé

Llegamos al fin del periodo escolar para muchos y probablemente te alegraste de que sucediera.

Si vamos en retrospección, ¿Cuál fue la frase que más repetiste cuando sentías que no podías más? Estoy segura de que una de ellas era que te sentías cansado, frustrado o sin fuerzas y que ya no sabias que hacer.

Déjame decirte que a mí también me pasó. Mi hijo mayor comenzaba primer grado en una escuela nueva y le tomó meses adaptarse. Él ya había pasado por varias escuelas y creo que uno de mis temores era que no pudiese aprender de manera efectiva o que no quisiese ir a la escuela por tantos cambios. Siempre nos levantábamos y realizábamos nuestra rutina, pero al llegar a la escuela no quería entrar y solo entraba si su maestra lo buscaba al portón. Así estuvo el primer semestre escolar.

En el caso de mi hijo menor, había pasado de un cuido privado a head start, aunque iba a ser su primera experiencia de rutina establecida, él fue todo lo contrario. A pesar de ser más emocional dentro de su diagnóstico, siempre ha sido más cariñoso y si le ofrecen comida él se vende rapidito. Yo anhelaba que el estuviese compartiendo con otros niños y pudiera adaptarse a una vida más estructurada fuera de lo que se ofrece en nuestra casa ya que a nivel cognitivo, tiene un comportamiento más infantil.

Así que me despreocupé un poco por el pequeño, pero luego me quedaba el grande. Los traumas que probablemente él tuvo o tenga en su cabeza de las pasadas escuelas, los regaños, las exigencias de quedarse sentado, el actuar “normal”, pensaba yo. Tantas cosas que él podía sentir y yo no saberlo. No podía quedarse quieto, daba vueltas y sus compañeros lo trataban diferente y apenas compartían con él. Sin embargo, el aprendía todo de memoria.

Al momento de los exámenes, tuvo que aprender a plasmarlos en papel porque toda su información era de boca y para él era suficiente.

Al final, lo superamos. Logramos que pudiera pasar de una inseguridad y miedo, a sentirse en confianza con la maestra. Podía trabajar sus tareas con mayor facilidad. Sus dificultades estaban presentes, sus límites no se habían ido, no es el más popular de manera positiva en cuanto a la mente de sus compañeros, pero cada logro que tuvo fue una satisfacción dentro de mí.

Me frustré, me cansé… por todas las veces que percibía el rechazo hacia el de otros compañeros y el bullying, por todas las veces que estuvimos horas para lograr hacer tareas, por todas las veces que me llamaron dándome quejas y por todas las veces que abogaba por sus derechos.

Creo que anécdotas demás conseguí este año que si continúo creo un libro, pero si hay algo que me llevo es la consistencia y amor por mis hijos. Es lo que me sostiene siempre y la confianza en Dios.

Sé que no es fácil, sé que es agobiante, lo sé.

Pero… incluso si tu situación no fue igual, te comprendo y te abrazo. Sé que tuviste que dejar de hacer cosas, sé que tuviste que modificar tu tiempo, probablemente este fue el año en que tuviste que renunciar para dedicarte a ellos, probablemente este año te colocaron muchos tropiezos y te sentiste inútil o incapaz o que las situaciones se te salían de tus manos, pero no te enfoques en lo negativo. No te enfoques en lo que pudo haber sido o en lo que no se logró.

Si hoy llegaste hasta aquí es porque has sido resiliente, fuerte, valiente y capaz. Los procesos son parte de una recompensa y nadie gana un premio sin antes luchar por él. Toma este año como otro de preparación, de motivación y de recordatorio del papá o mamá extraordinario que eres. Nadie dijo que es tarea fácil y mucho menos si añadimos los otros factores que puedan estar atravesando. Si de algo estoy segura es que siempre hay un final de cada proceso y que constantemente estamos aprendiendo. No somos perfectos, pero siempre buscamos dar lo mejor.

Llévate este mensaje para ti.

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Omega 3 en el autismo

He perdido la cuenta de la cantidad de veces que mencionan, preguntan o se discute el tema basado en el consumo de omega-3 para niños con autismo. Luego de leer un buen rato y recopilar información, te dejo un resumen de los hallazgos.

Primero permíteme definir qué es el omega-3. El omega-3 es un ácido graso que nuestro cuerpo no produce por sí solo, pero que podemos obtener a través de nuestra alimentación. En los últimos años, se ha vuelto muy famoso debido a ciertos beneficios que posee y otros que continúan bajo investigación.

Entre estas investigaciones están los efectos que podría provocar en las personas con autismo, dado que son esenciales para el desarrollo y funcionamiento del cerebro. Por eso, se cree que puede tener un efecto sobre la neuroinflamación y la neuroplasticidad.

De todos los artículos e investigaciones presentados, se ha notado una leve mejoría en la hiperactividad e irritabilidad en las personas con autismo, pero no es sostenida. Al ser el espectro tan amplio, los efectos varían mucho; en algunos no produce ningún efecto, lo que resta validez a su efecto en el espectro.

Otro factor que puede hacer perder credibilidad al omega-3 es que los estudios son de muy poca duración, por lo cual no se llegan a conclusiones más detalladas o precisas.

Aunque no hay mucha evidencia al respecto, se sugiere que se consuma en nuestra dieta cotidiana, como en pescados, frutos secos y aceites vegetales.

El omega-3 es conocido por sus numerosos beneficios para la salud, especialmente para el corazón, el cerebro y el sistema inmunológico. Estos ácidos grasos son importantes en numerosos procesos biológicos y pueden tener efectos antiinflamatorios.

Entre los mayores beneficios se cree que está en problemas cardiovasculares, salud visual, salud mental como el Alzheimer y propiedades antiinflamatorias.

Así que el omega-3 es muy bueno en muchos aspectos, pero no hay una evidencia concluyente sobre el efecto en el autismo, por lo que no es una estrategia viable al momento para uso diario en las personas dentro del espectro.

Siempre la recomendación será mantener una dieta saludable, libre de azúcar y con horarios aceptables. Aproximadamente el 65% de nuestra salud depende de la alimentación. El estado de ánimo, la concentración, la energía, el metabolismo, la fuerza, la motivación, el estrés, la ansiedad y la salud mental, entre otros, son influenciados en su mayoría por la alimentación diaria.

Para ver mejorías en el espectro de autismo y en cualquier persona en general, esto es crucial. Esto debe ir acompañado de buena actividad física y pasatiempos productivos como leer, escribir, dibujar o la música.

Un buen estilo de vida equivale a una buena salud.

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Ecolalia en el autismo

La ecolalia es cuando la persona tiende a repetir palabras o frases que ya ha escuchado anteriormente. Incluso estas palabras o frases pueden ser utilizadas en las personas autistas como una conducta autoestimulante.

La ecolalia se divide en varios tipos. Existe la ecolalia inmediata, que es cuando se repite luego de varios minutos o segundos, y la ecolalia diferida, que puede tomar años en hacerse.

Un buen ejemplo es la película de Ben Affleck, donde interpreta a un personaje de una persona con autismo, “The Accountant”, y muestra lo que es la ecolalia.

Estas frases u oraciones dichas son a causa de un interés mostrado desde varios ángulos como la entonación, los gestos, movimientos y la persona busca emular todo lo más parecido posible, incluyendo todos los factores. Incluso, pueden decirlas en un momento donde no tenga ningún sentido o decirlas a causa de lo que alguien le enseñó.

¿De dónde pueden salir estas frases, patrones u oraciones? Pueden ser adquiridas de una conversación, de una canción, película, drama y más.

También, en algunos casos, se produce lo que es la ecolalia mitigada o expandida, que es cuando la persona busca emular y, a la vez, darle su toque original y de manera creativa.

Ahora, es bien importante que conozcamos que en muchas ocasiones esta ecolalia está basada en información insuficiente de la persona o baja comprensión de esta. Es decir, que el menor o adulto pueda repetir esta frase por no saber cómo expresarse, no saber cómo fluir una conversación, le hace falta creatividad en la lengua o su idioma. Por eso pueden ser bastante repetitivos con algo en particular.

Es bastante común que se presente mayormente en niños porque aún están en parte de su desarrollo inicial del lenguaje, por lo que puede provocar la ecolalia. Cabe destacar que esto lo puede realizar cualquier niño en desarrollo, pero luego de un tiempo esto va disminuyendo. A esto se le conoce como ecolalia evolutiva, aunque en niños con autismo esto puede tardar más.

La ecolalia es más notable en el autismo por los síntomas o características que presenta el menor. El no saber expresarse, las relaciones sociales, dificultades auditivas, entre otros. En algunas ocasiones esta ecolalia va dirigida no funcional y en ocasiones se vuelve funcional. Para poder equilibrar esto, debemos enfocarnos en comprender el porqué de esa frase o si no hay ningún propósito detrás del mismo.
Así que cuando escuches a un menor que pueda repetir cosas aún fuera del contexto del momento, como le suele suceder a mi hijo menor, no lo hace por mal gusto o llevar la contraria. Lo hace por falta de conocimiento, por falta de información, por no dominar su lenguaje o para autoestímulo.

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Las emociones en el autismo

Probablemente has escuchado sobre las emociones en las personas con autismo de manera positiva o, mayormente, negativa.

Es muy importante que puedas ampliar tu mente y desconectarte de todo lo que has visto en películas y series. Te lo menciono porque en el mundo cinematográfico se pueden visualizar acciones un poco más sobreactuadas o perspectivas fuera de la realidad de muchos. Permíteme explicarte.

Muchas personas piensan que quienes tienen autismo no saben amar, no sienten y son insensibles, cuando la realidad es otra.

Sí, es cierto que en muchas ocasiones no pueden empatizar, pero no es porque no se pueda sentir, sino porque no hay una comprensión del sentir de la otra persona. Es decir, para poder empatizar, deben estar claros con lo que siente la otra persona, visualizarlo y tener toda la información en sus manos. Así se les hará más sencillo poder comprender las emociones de los demás.

Parece complicado, pero no lo es, pues es el deber de la otra persona ser lo más abierta posible para que se pueda comprender esa emoción.

Cada persona con autismo es completamente diferente y, por lo tanto, expresará de manera distinta sus frustraciones, tristeza y alegría. Eso significa que no podemos generalizar cómo son las acciones de cada cual cuando se trata de los sentimientos.

Existe algo llamado alexitimia (percepción de emociones propias) que es cuando a las personas autistas les cuesta identificar o describir las emociones. Es bastante común. ¡Ojo! Esto no les ocurre a todos y se puede trabajar de diversas maneras.

Para saber cómo trabajarlo, debemos conocer sobre la comprensión en otros a través de la empatía cognitiva y la empatía afectiva. La empatía cognitiva es la capacidad para entender y conocer la emoción de la otra persona y la empatía afectiva es la capacidad de poder sentir lo que la otra persona está sintiendo. La más común de estas es la empatía cognitiva, según otros estudios.

Esto significa que una persona con autismo puede carecer de ambas o de una solamente, en altos niveles o en bajo nivel. Puede entender y conocer, pero no ver su reacción expresada por no saber cómo procesarla, como puede sentir la emoción de la otra persona pero no empatizar con la emoción. Sin embargo, hay muchas personas con autismo que son muy cariñosas y les gusta ser ellos los que den el paso y no sentirse atosigados.

Ahora, ¿cómo se puede trabajar esta área? Existe la terapia cognitivo-conductual adaptada que puede mejorar la regulación emocional y la comprensión de las emociones sociales. En la terapia psicológica también se trabaja las emociones.

Otro ejemplo que puede beneficiar es leerles cuentos e historias e interactuar con ellos para que puedan identificar las emociones de los personajes.

Y el último ejemplo es siempre hablarles claramente sobre las emociones y enfatizar que sentir no es algo malo, es normal.

Al final, cada persona con autismo sí puede sentir, comprender y expresar. Tal vez no es de la manera que piensas o que hayas visto en películas, pero sí a su manera.

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Ambiente y su Aprendizaje

¿Te ha pasado que te cuesta prestar atención a una conversación, una clase o enfocarte en una tarea? Es muy probable que el ambiente que te rodea no sea el más adecuado.

El ambiente son aquellos factores que solemos tener o utilizar a diario u ocasionalmente, pero de cierta manera no siempre nos benefician. Este puede estar compuesto por personas, objetos u otras cosas que alteren nuestro aprendizaje y enfoque de manera social, emocional o mental.

Esto nos puede pasar a cualquiera y puede resultar bastante abrumador.

En el aspecto de lo que nos rodea puede haber distractores, muchas personas, ruido, olores, entre otros.

En el aspecto social, si eres introvertido, si no encajas con el grupo que te rodea, si emocionalmente no te sentías dispuesto, entre cientos de razones que pueden afectar nuestro aprendizaje.

Esto aplica tanto para estudiantes como para profesionales en nuestra rutina diaria; en fin, nadie está exento.

Ahora, ¿por qué esto afecta la forma en la que aprendemos?

Nuestro cerebro siempre está trabajando en lo que hacemos, sentimos y aprendemos. Debe sentir que estamos en un ambiente seguro para poder seguir asumiendo su rol de manera efectiva y continuar aprendiendo.

Un cerebro estresado, ansioso o distraído no puede absorber información ni funcionar correctamente. Aquí es donde entra el análisis de conocer exactamente qué tenemos alrededor. Por ejemplo, si te encuentras en el trabajo y debes terminar una tarea, pero tienes un cuadro de colores frente a tu escritorio que no te deja concentrar, tu deber es moverlo de lugar o eliminarlo. Parece sencillo, pero esos pequeños detalles pueden impedir que logres tus objetivos.

Esto se puede observar mejor en los niños que están constantemente buscando aprenderlo todo, lo observan todo y lo preguntan todo. Sin embargo, en la escuela de muchas maneras se les presentan muchas cosas que no facilitan su aprendizaje.

Si no descansaron bien, si no desayunaron, si el diario de clases es rutinario, si el salón está muy cargado de decoraciones, etc.

El enfoque debe ser siempre ofrecer un buen ambiente, un ambiente relajado que se acople a todo tipo de necesidad y que ofrezca seguridad. Eso es el inicio para un mayor aprendizaje. Pero ojo, esto no solo aplica en escuelas y trabajo, sino también en nuestros hogares. Nuestro hogar es el inicio y el final de cada día. Es ahí donde se puede activar una descompensación, un mal humor por la prisa o elevar un nivel de estrés.

Cuidemos nuestro cerebro utilizando buenas luces, colores que sean de nuestro agrado, sonidos agradables, un ambiente emocional estable, que fomente la inclusión, un balance y sobre todo que en cada momento se pueda ser empático de surgir un momento fuera de control.

Esto lo puedes aplicar con tus hijos, contigo mismo, en tu área de trabajo y en tu diario vivir. Si cuidas tu ambiente, fomentas que tu aprendizaje sea mayor.

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Mamás Helicópteros

Es gracioso que descubrí que existía un término para lo que voy a hablar en este blog, hace como un mes.

El término, en palabras sencillas, se enfoca en aquellas mamás sobreprotectoras con sus pequeños, cuidándolos del mundo exterior de una forma intensa y abarcadora. Suelen pensar que será beneficioso cuando, en realidad, trae muchos aspectos negativos; te explico.

Este es un término utilizado mayormente entre profesionales que les sirve para poder identificar a esas mamás que de cierta manera no brindarán un apoyo a lo que se trabaja de manera profesional. También son aquellas que no aceptan escuchar las áreas que su menor necesita reforzar y no les permite que ese menor reciba nuevas experiencias, ni tampoco que conecte con lo que le rodea.

La situación presentada en este término no es por querer cuidar a sus hijos, pues toda mamá siempre busca lo mejor para sus pequeños y la mayoría no quisiera que les ocurriera nada. La situación se encuentra en la cantidad o intensidad que se hace al punto de no permitir que su hijo se independice y crezca.

Algo que tenemos que tener claro es que mientras más amarremos y sobreprotegamos, más dependiente se vuelve el menor, más lento es su progreso y más complicado será que se pueda involucrar con el mundo que le rodea.

Esto ocurre mayormente con aquellas mamás que tienen un menor que posee alguna condición. Sea déficit de atención, síndrome de Down, autismo, hipersensibilidad, problemas en algunos de sus sentidos y más. Pues de cierta manera mamá o familiar toman como dato el hecho de que su condición no le permitirá hacer mucho. Así que ahí proceden a realizarles todas las labores, les dan la comida en la boca, hacen las tareas por ellos, no les permiten jugar, no los dejan que otros niños se les acerquen y entre tantas cosas más que usted se pueda imaginar.

Porque digo que mayormente se ve en este tipo de casos, porque son los que se ven mayormente atendidos por profesionales de una manera más directa. Entonces la situación está cuando el profesional hace su esfuerzo por darle un servicio de calidad pero en la casa ocurre todo lo contrario y de aquellos que ni ayuda le brindan por el simple hecho de no ponerle un sello a su menor.

Es bien importante que entendamos que esto es un trabajo en equipo. El menor no puede seguir adelante si nosotros como padre no se lo permitimos. Es cierto que, de acuerdo a la condición u otros factores del menor, habrá ciertos límites pero no por eso los tenemos que retener a tal punto que ellos no puedan valerse por sí mismos. Recordemos que nuestros menores se volverán adultos y deben formarse su independencia y que es en la etapa de su niñez donde se tiene la mayor oportunidad para expandir su desarrollo y es donde sus neuronas reciben el mayor aprendizaje y experiencias.

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