El relato de una mamá que se atrevió

¿Cómo sentiste que fue tu año?

Wow, cómo describir este año para mí. Sin duda alguna ha sido uno de retos comparado con otros años, pero de una manera distinta. Sin embargo, no puedo descartar que ha sido una travesía gratificante.

No recuerdo haber mencionado esto en otro escrito, pero actualmente soy ama de casa a tiempo completo y, en mis horarios disponibles, abro espacio en mi negocio para mis clientes. Amaba mi profesión y amo la educación, pero amo más ver a mis hijos crecer y brindarles lo que necesiten.

Me vi forzada a renunciar en el mes de marzo para poder estar disponible para las evaluaciones de mis hijos, citas médicas sin preocuparme de elegir entre mi trabajo o mi familia. Sin mentir, fue la decisión más difícil de este año para mí, pues trabajo desde los 16 años y siempre he sido bastante independiente. A pesar de que tenía todo el peso para renunciar inmediatamente, fue mi esposo y varios compañeros de trabajo los que me impulsaron a tomar la decisión. Recuerdo haber llamado a mi esposo, y él, de manera calmada como de costumbre, me dijo que no me preocupara porque él asumiría todo lo que conlleva el área financiera.

Después de esta decisión, en los primeros días, me sentí aliviada y tranquila, pero luego de dos semanas me deprimí. No me sentía en mis óptimas condiciones. Me sentía triste de manera constante, me sentía sin fuerzas, sin sentido. Llevaba la sonrisa y mi personalidad a todos lados, pero dentro de mí no me sentía bien. Aunque la causa era necesaria y buena, yo no me sentía útil o suficiente. Me duró casi dos meses. Ahora entiendo que era parte del proceso y que era normal que me sintiera así.

Cuando vi que podía ir a cualquier cita sin cargo de conciencia, llevarlos a cada evaluación y lo más importante, que a causa de mi trabajo no les había podido conseguir sus terapias y gracias a esa decisión, me di cuenta de que era justo y necesario esta etapa de mi vida.

He visto los cambios en ellos, en su progreso, en la manera en que se relacionan, sus expresiones, cómo reflejan su autismo. Mi enfoque nunca ha sido que sean como los demás, sino que en su proceso y en cada etapa aprendan a explotar cada potencial que poseen siendo tal y como son. Ha sido mi mayor alegría y consuelo en esta etapa de nuestra vida como familia.

Por otra parte, digo a viva voz que me siento orgullosa de cómo este proceso ha formado mi carácter, mi tolerancia, cómo me he hecho más fuerte y resiliente. Hace un año les confieso que lloraba constantemente, me frustraba con facilidad, me sentía siempre de mal humor, no podía comprender muchas etapas que mis hijos reflejaban y tampoco veía las cosas más allá, pero este proceso me ha transformado en todas las áreas. Quería formar una nueva perspectiva y comenzar de cero como mamá, como esposa, como ser humano.

Así que decidí no solo transformar mi mente, sino que comencé a educarme y a certificarme en autismo. Eso me ha permitido encontrarme con otras madres en mi situación, y he podido ser consuelo, de ayuda, y he podido hablarles de mi proceso, lo que me ha ayudado completamente en mi rol maternal. Eso me llevó a darme cuenta de que mi profesión no se quedaba en un aula de clases, no se quedaba en una materia, era mi estilo de vida. Me encanta hablar demasiado, me encanta enseñar, amo la salud y todas las áreas que conlleva. Decidí abrir entonces este blog para mí y para cualquier lector. Tomé la decisión de seguir estudiando y hacer de esto mi profesión.

¿Qué quiero decir con todo esto?

No sé cómo fue tu año, probablemente no tienes hijos con condición, probablemente tu situación es similar o peor que la mía. Probablemente ni siquiera mi estilo de vida o mis decisiones se asemejan a la tuya. Sin embargo, luego de desbordar un poco de mi año, quiero que sepas que tu etapa tiene un principio pero también tiene un final. Tal vez no de la manera que esperas, pero siempre llega. Este escrito no es para que me compadezcas, este escrito es para que entiendas que en medio de tu proceso, podemos salir adelante, podemos ver las cosas diferentes, podemos utilizar nuestra situación a nuestro favor. A lo mejor no viste los frutos que querías o las metas cumplirse o no viste el progreso que deseabas, pero si de algo estoy seguro es que la perseverancia y cómo actuemos ante la situación nos llevará a un camino de recompensa.

Este mensaje puede ser aplicado a cualquiera en su vida, pero me quiero dirigir a ti, mamá, o cualquier familiar similar a mí. Permite que este nuevo año te inunde de perseverancia y te ayude a ser resiliente. No busques comparar a tu menor con otros niños, ni su progreso ni sus altas o bajas. No permitas que otros dicten cómo debes accionar ante tus hijos, pero, sobre todo, no permitas que la circunstancia te limite o te menoscabe. Tú tienes la capacidad, tienes lo que tu menor necesita para salir. Llora en el camino, es normal, pero así mismo sécatelas porque la travesía continúa. Que este año 2024 puedas crecer junto a tu menor y puedas tener la confianza y esperanza de que tu recompensa está cerca.

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Autismo Nivel 3

¿Qué puedo encontrar en una persona con autismo nivel 3? ¿Qué desafíos enfrentan?

El nivel 3 de autismo también es conocido como autismo severo. En este nivel nos encontramos en una etapa más desafiante y de mayor responsabilidad. Aquí se va a necesitar una ayuda de manera muy notable, ya que sus dificultades son más extremas, en mayor cantidad o en varias de sus actividades cotidianas. Puede requerir ayuda en la rutina regular, como bañarse, cepillarse, vestirse o incluso comer. Esto dependerá de cada caso en particular. En las actividades escolares podrá requerir ayuda en el área académica y proveer seguridad a su entorno. En el autismo severo, necesitará vigilancia constante y, al igual que en los niveles 1 y 2, necesitará terapias.

Observaciones que pueden ayudar a identificar a una persona con autismo severo son la comunicación social limitada o no proyectada. Cabe destacar que, sin importar el grado o nivel de autismo, se puede presenciar una discapacidad intelectual (el grado puede variar), dificultad sensorial, problemas alimenticios, comportamientos repetitivos y, en ocasiones, de manera restrictiva. Muchos pueden tener una comunicación no verbal, solo de manera señalada, o están los casos donde no hay ningún tipo de forma. Pueden tener lo que conocemos como tics nerviosos, resistencia a los cambios, la necesidad de seguir una rutina constante y de manera estricta, mucha molestia a la luz o, de manera contraria, no percibir ninguna, el reflejo de la luz, problemas de coordinación motora, sensibilidad extrema y más.

Sin duda alguna, podemos percibir el desafío diario que este menor o adulto podría enfrentar, tomando en cuenta el entorno que le rodea y quienes tenga a su lado. En ningún nivel de autismo se debe esperar para brindar las ayudas que necesiten, pero en este caso en particular, se le debe brindar lo más temprano posible. Tanto como en los otros niveles, se espera que ese menor en algún momento pueda aprender y desarrollar áreas débiles para que pueda alcanzar su potencial. En muchos casos se da y en otros, de manera lamentable, no se alcanza.

Es un reto de todas las partes, de manera mental, física y emocional, y todas las partes deben hablar un solo idioma que le pueda brindar lo mejor a ese menor para su crecimiento y desarrollo. El menor no entiende muchas cosas por sí mismo, imagine la posición de un menor que ve, siente y entiende muchas cosas de formas distintas y no sabe lidiar con todo a la vez. Sin titubeo, en este nivel hay que trabajar de manera constante y persistente.

Ahora, para ser realistas aquí. Es normal que, si vemos un avance, dentro de un tiempo pueda haber un retroceso. También podríamos ver cambios significativos de manera positiva como no verlos. También podríamos presenciar que comience a realizar cosas completamente nuevas que nunca había realizado, ya sea de manera positiva o negativa. Al no entender mucho de su entorno, puede haber mucha frustración, dar golpes, morder, gestos, comportamientos de desespero al tratar de comunicar algo que realmente no saben o entienden cómo hacerlo. Por eso hay que vigilar su seguridad del auto daño o de dañar a otros.

Es muy importante que entendamos, y por eso vuelvo a refrescarles que no necesariamente cada niño presente los mismos síntomas o con la misma intensidad. Tenemos estas frases como: “pero es que no parece”, “pero el mío hace esto y el tuyo no”, “yo tuve un estudiante con autismo y no era así”, “si no hace esto pues no”, “debe tener estos mismos síntomas” y por ahí seguimos. No, no tienen que presentar la misma cantidad de síntomas, ni de la misma manera. Cada niño es diferente y su autismo se reflejará de manera distinta. Cada uno tendrá un reto distinto y se debe trabajar con ese menor de acuerdo con lo que presenta, no a lo que un libro determina.

Ciertas terapias que podrían necesitar son: habla, ocupacional, psicológica, disfagia, física, entre otras, de acuerdo con su necesidad. Espero les haya gustado y no olvides compartir. Hasta la próxima, byeeeeee.

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Autismo Nivel 2

Si una persona presenta autismo nivel 2, ¿no puede ser funcional?

Ya hemos mencionado que cada persona posee distintos síntomas y los refleja de maneras diferentes, de acuerdo con los factores que puedan influirle. Ahora, en el autismo nivel 2, va a requerir una ayuda más notable. En todos los niveles de autismo, es importante que familiares, maestros y otras personas en su entorno conozcan sobre su condición, sus necesidades y cómo lidiar con esto. En este nivel, nos adentramos un poco más debido a que muchos síntomas se pueden reflejar de manera más intensa, y puede que le cueste la comprensión a un nivel mayor. Tanto como en el nivel 1, es bien probable que requiera terapias y apoyo profesional de manera constante y sustancial.

A este nivel también se le conoce como autismo moderado o intermedio, donde se puede percibir más notablemente en el área social, en la comunicación y en la rigidez cognitiva o desarrollo. Aquí te presento algunas de las características de este nivel.

  • Interacción social limitada
  • Comunicación verbal o no verbal deficiente (frases cortas)
  • Aleteo con sus manos
  • Comportamiento retante
  • Falta de contacto visual
  • Comportamientos repetitivos
  • Frases repetitivas
  • Dificultad ante los cambios
  • Pueden presentar ansiedad

El grado de autismo podría variar con el tiempo. A medida que se les brinda la ayuda requerida, a medida que crecen y maduran, este nivel podría pasar a un nivel 1 o, en otros casos, al nivel 3. Cada caso es distinto, y los familiares y su entorno influyen mucho en cómo se irá desarrollando. Sabemos que el autismo no tiene cura, pero se espera que cada día puedan manejar su condición de tal manera que puedan ser funcionales e independientes. En muchos casos se logra, y en otros no, porque siempre se presentan los famosos retrocesos que pueden impactar de alguna forma.

Tomemos a mi hijo menor como ejemplo. Thomas actualmente tiene 4 años y se le diagnosticó autismo nivel 2 con apoyo sustancial. Desde muy bebé es un niño muy sensible y llora sin cesar por cualquier motivo. A pesar de que él mantenía un poco más el contacto visual, le dificultaba imitar muchas cosas verbales. En el área motora se desarrolló muy bien y comenzó a hablar antes de tiempo. Y luego, tal como su hermano, se detuvo. Él imita demasiado la toma de decisiones, frases, ideas, berrinches, entre otras cosas. También, en su desarrollo cognitivo está más atrasado para su edad, por lo cual siempre actúa en su mayor parte como un bebé. A los 3 años comenzó a hablar un poco más y a desarrollar otras áreas, pero ahora, con sus terapias, la exposición a la escuela, el refuerzo en casa y la mejora de alimentos, podemos ver muchos cambios positivos en él.

Thomas mantiene en ciertas ocasiones una interacción social limitada, pero es más atrevido que su hermano en muchas ocasiones. Thomas en su tiempo aleteaba sus manos de manera constante, lo cual ya no es tan frecuente. Actualmente cumple con las frases y comportamientos repetitivos e imita todo como si fuese de él la idea, pero no lo es. Cuando era más pequeño y presentaba un sentimiento de frustración, enojo o tristeza, solía tirarse al piso, golpear su cabeza contra el suelo o a veces corría hacia una pared para golpearse. Se podía halar el pelo y demás. Ese control de emociones ha mejorado, pero aún está bien presente y todo esto se refleja como un bebé. Tiene hipersensibilidad oral y cutánea, y en ocasiones puede incurrir en dar golpes.

Cosas que me han funcionado en su totalidad para ver cierta mejoría son las terapias que actualmente toma, el refuerzo que se le da en casa con actividades de pensamiento y dejar que el arte fluya. No se le atosiga cuando tiene un episodio emocional; esperamos que se calme un poco, nos bajamos a su nivel y luego hacemos contacto visual para que se calme, y otras veces lo abrazamos hasta que pare de llorar. Estas son algunas de las cosas que vivimos y manejamos a diario.

Ahora, Thomas es un niño muy cariñoso con quien quiere, es muy sincero y juguetón. Es un niño muy inteligente y agradecido (literalmente siempre da gracias), y le encanta ese detalle del tiempo con su familia. Es feliz con cualquier juguete que se le regale y le fascinan los parques y ver muñequitos.

Al final, todo esto es parte de un proceso que tanto para él como para su hermano esperamos ver frutos y que puedan ser integrados al mundo tal y como son y puedan desarrollarse en lo que deseen y amen.

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Autismo nivel 1

¿Por qué el autismo se clasifica en niveles? ¿Cómo puedo diferenciarlos?

Como bien has leído, el autismo se manifiesta de manera diferente y sus síntomas pueden variar. En su momento, el autismo se clasificaba de manera distinta, pero ahora se divide en niveles 1, 2 y 3. En este blog, me quiero enfocar en hablarte del nivel 1.

Muchos han escuchado del síndrome de Asperger y es probable que muchos no. Hans Asperger existió antes y durante Leo Kanner, nuestro pionero en el estudio del autismo. Asperger, en su momento, también investigaba sobre el autismo de manera más exhaustiva. Participó en muchas investigaciones dentro del régimen de guerra en la época de los nazis. Sus conclusiones respecto al autismo lo llevaron a un resultado similar al de Leo Kanner, diferenciándolo solo por el nombre de Asperger.

Hoy en día, el síndrome de Asperger es nuestro nivel 1 en el espectro del autismo (TEA). Algunas personas aún utilizan este término y muchos desconocen que son lo mismo. Pero, ¿de qué se compone este nivel? El síndrome de Asperger o nivel 1, en muchas ocasiones, es difícil de diagnosticar debido a que no presenta, en su mayoría, una discapacidad intelectual. Este es el nivel que consideran mayormente como brillantes o genios. Sin embargo, presentan otras dificultades del neurodesarrollo. Para clasificar estos niveles, se utiliza una dimensión cuantitativa que se determina de acuerdo con la intensidad de los síntomas.

Este nivel 1 también se conoce como autismo leve. Cualquier persona que se encuentre en este nivel requiere ayuda moderada en ciertas situaciones, como en el aspecto social, interpretar el mensaje, y detectar comportamientos como, por ejemplo, el sarcasmo, entre otros. Este autismo es de alto funcionamiento, en su mayoría, específicamente en la parte educativa. Pueden llegar a tener una vida que conocemos como «normal» e independiente. Su autismo se concentra en la parte emocional, como no saber manejar, canalizar o interpretar las emociones. También puede manifestarse en aspectos sociales e de interacción.

Cabe destacar que el autismo se nace, no se adquiere. El entorno y otros factores pueden influenciar de manera negativa o positiva, pero ese autismo ya está ahí y no se va. Se dice que, en algún momento durante el desarrollo del sistema nervioso, se produjeron alteraciones que llevaron a un trastorno. Aunque ahora se puede detectar mucho más fácilmente que hace muchos años, aún hay muchos niños que no se diagnostican, y por ende, no se les brinda ayuda hasta después de la adolescencia (ver blog anterior).

Muchas de estas personas con autismo nivel 1 pueden presentar numerosos síntomas en alto nivel, igual que las personas con un nivel más alto, y de eso abundaremos en otro blog. La mayoría de las personas con autismo, especialmente los varones, comienzan con síntomas relacionados con problemas de habla, falta de interacción social, comportamientos solitarios, repetitivos, falta de contacto visual, frases repetitivas, producción de muchos pensamientos a la vez, memoria fotográfica, intensidad, falta de comprensión de chistes o sarcasmo, entre otros. No siempre es notable en su comportamiento.

Mi hijo mayor, Christian, está diagnosticado con autismo nivel 1 y también déficit de atención con hiperactividad. A él le resulta difícil confiar en otros, por lo general, él tiene que dar el paso. Su primer síntoma detectable fue la dificultad para hablar, poca interacción y falta de contacto visual. Con el tiempo, durante su desarrollo, comenzó a hablar fluidamente y a tener un mejor contacto visual. Sin embargo, muchos otros síntomas se han mantenido al mismo nivel, otros ya no ocurren y otros nuevos han aparecido. Le molesta el ruido en ciertas ocasiones, es muy meticuloso con la comida, no le gusta sentirse atosigado y es muy visual. Gracias a las terapias, el refuerzo en el hogar y una buena alimentación se ha observado mejoría en muchos de los síntomas, mientras que en otros toma tiempo. En ocasiones puede haber un retroceso en algo que ya había mejorado o que no hacía, y esto es normal que ocurra en cualquier niño con TEA y puede ser más notable a medida que su nivel sea más alto.

Claro, también tengo que destacar que él es demasiado inteligente. Tiene una muy buena memoria, especialmente de manera fotográfica. Esto hace que quiera hablar de muchos temas a la vez, ya que le cuesta organizar todos los pensamientos para exponerlos. A Christian le gustan mucho los detalles y, como parte de su diagnóstico, toma todo muy literal, por lo tanto, no puedo decirle: «Si comes muchas habichuelas, podrás volar como Superman», porque no es cierto y puede tener repercusiones si intenta hacerlo. Así que en casa hablamos todo con la verdad de manera literal, los nombres como son y la diferencia entre lo que es real y lo que no es real. Se aburre con facilidad de algo que ya conoce en la escuela o en cualquier otra cosa de interés. Estos son algunos de los detalles que se trabajan a diario con él. Algunos son más intensos que otros, no siempre presenta todos sus síntomas a la vez y no siempre los expresa de la misma manera. Todo esto es un mundo de aprendizaje diario para brindarle la mejor estrategia que él necesite.

Para finalizar, es importante recalcar el hecho de que muchas veces se espera ver los mismos síntomas por igual en cada niño o adulto, lo cual no es cierto. Cada factor genético, la crianza, la propia identidad y los trastornos del neurodesarrollo influyen en los síntomas que presentan. No siempre es notable, por lo tanto, decir: «Es que no lo parece» es un comentario de ignorancia. En la percepción de aquellos que desconocen, parece que esperan ver a un niño revolcándose en el piso las 24/7, balbuceando y no capaz de nada. Cada nivel es distinto, al igual que cada persona.

En el próximo blog, te hablo del Autismo nivel 2 y te pongo de ejemplo a mi hijo menor. Hasta la próxima, byeeeee.

Mentes distintas, estrategias únicas

Si bien sabemos que cada persona es diferente, portando una mente y una serie de pensamientos únicos que definen su tipo de persona, ¿por qué seguimos generalizando diagnósticos, pensamientos, creencias, crianzas y desarrollos? Esto me lleva a una frase que puede parecer cliché, donde mencionamos que ni siquiera los gemelos son iguales. Cada persona conlleva innumerables características genéticamente adoptadas de ancestros, sin contar las que va adquiriendo durante su desarrollo.

Comencemos por el hecho de que cada niño, para ser concebido, adquiere 23 cromosomas de cada padre. Dentro de esos cromosomas aparecen los aspectos físicos, como el color de sus ojos, la forma de la nariz, la estructura de su pelo, su sonrisa, y demás que este niño pudiera tener. La otra parte de esos aspectos son los que no podemos ver a simple vista, como su carácter, gustos, habilidades, qué lado de su cerebro predominará más, etc.

Pero no solo está adquiriendo estas características de sus padres, sino que sus padres ya vienen con genes adquiridos de sus padres (abuelos) que antes también tuvieron genes adquiridos. O sea, es una telaraña de genes compartidos al momento de transferir esos cromosomas para la formación de ese bebé. Algunos genes predominan más que otros, y de ahí la semejanza en mayor cantidad a un familiar en particular.

Ahora, si ese niño tuviese un hermano, este se desarrollará de la forma en que esos genes se creen y predominen. No será igual, probablemente, en aspectos físicos y mucho menos en personalidad, y de eso estamos bien claros. Aunque la crianza luego en su crecimiento y desarrollo sea similar, estamos seguros de que no obtenemos el mismo resultado.

Por ejemplo, mis dos hijos son totalmente diferentes. Tengo un hijo de pelo castaño, el otro es canoso. Uno de ellos es bien blanco y el otro es más amarillo. En personalidad, uno es más activo que el otro, y uno es más cariñoso que el otro. Uno llora siempre que se le regaña y el otro ni se inmuta. Por ahí podría seguir mencionando muchas diferencias.

En muchas ocasiones utilizo las mismas estrategias y hay otras en las que tengo que manejar la situación de maneras separadas y de formas distintas. Ahora, de la misma manera que mis hijos no son iguales, cualquier familiar suyo o allegado no es igual a usted, pero en muchas ocasiones parecemos olvidar esto con la confianza y la esperanza de que deseáramos un resultado similar al que nosotros haríamos.

Lo mismo ocurre en los distintos tipos de crianza que cada uno pueda adoptar a su manera. Por eso tenemos tantas personalidades distintas, diversas identidades, características y cualidades que nos definen de una forma muy particular. Además de todo esto, mientras cada uno de nosotros nos vamos desarrollando y a medida que vamos creciendo, contamos con otros factores que influyen. El área escolar, las amistades, el entorno eclesiástico, pensamientos propios y más, y de ahí parte la formación de nuestra identidad.

Cuando hablamos de ese menor obtener un diagnóstico de una condición del neurodesarrollo, se enfrenta a más retos de lo acostumbrado. Su conducta podría ser notable, su forma de pensar, personalidad y se ven resaltados los síntomas básicos de su condición. Hay muchas condiciones del neurodesarrollo, pero no todos se desarrollan igual debido a los factores previamente mencionados.

Aquí entro en la base del tema de hoy. Les había comentado en el blog anterior que la estadística de los diagnósticos va en aumento y cada día vemos muchos niños con trastornos en el neurodesarrollo, pero también mencioné que todos de alguna manera tenemos algún trastorno. Ahora, en la actualidad, hay muchos profesionales destacados e interesados en el tema del neurodesarrollo; sin embargo, acostumbran a generalizar a todos por lo que conocen o les fue enseñado. Aunque hay unos síntomas y características que destacan esa condición, cada uno, sea niño o adulto, lo reflejará de manera distinta.

Por lo tanto, cada profesional no debe tomar a cada estudiante, paciente o ningún patrono de manera generalizada. Cada uno requiere estrategias que vayan a la necesidad que pueda presentar. No puedo divulgar y proclamarme como experta por tener un papel teórico que lo indique, si no podemos vivir la experiencia de conocer más allá de lo que nos fue otorgado.

Finalizo, a ti lector y profesional, diciendo que es imperativo conocer cada condición como individuo y no como sociedad estereotipada. Que no todos los niños o adultos con déficit de atención reaccionarán igual o responderán al llamado de la misma forma. Así mismo, podemos mencionar sobre los niños con Síndrome Down que damos por defecto que son agresivos, no receptivos, lo cual no es cierto, y también así hay muchos tipos de autismo dentro de sus niveles a los cuales no a todos les molesta el ruido, no todos son hipersensibles o antisociales.

Aun si ese menor o adulto no presentara algún diagnóstico, el trato, estrategia, técnica, instrucción o desempeño debe ser evaluado o dirigido de manera particular. Esto le ayudará a la persona a tener un ambiente acogedor donde pueda sentir seguridad y pueda desempeñar sus roles de manera efectiva. De la misma manera, te ayudará a identificar mejor sus necesidades, aplicar diversos métodos y a salir del libreto preestablecido para que te dé la oportunidad de conocer diferentes aspectos de ese trastorno del neurodesarrollo y puedas adentrarte de una manera más emotiva y personal.

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Autismo: Llenando Expectativas

El Dr. Robert Melillo afirmó en su libro «Disconnected Kids» que en la actualidad hay más de 21 millones de niños (en su mayoría) que han sido diagnosticados con alguna condición del neurodesarrollo, incluyendo el autismo. También menciona que hace unos años, 1 de cada cientos de niños podría presentar esta condición, pero hoy en día, 1 de cada 68 son diagnosticados con la misma.

¿Por qué estamos viendo un aumento en estos diagnósticos? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Cuáles son los factores involucrados? ¿Es algo nuevo?

Aunque sabemos que esta condición no es algo nuevo y ha existido por mucho tiempo, ahora se le ha dado un nombre después de muchos avances en el campo. Entonces, se puede decir que la proporción podría no ser la misma que antes. A pesar de que la ignorancia era común en el pasado, las generaciones anteriores no estaban expuestas a muchas de las influencias que tenemos hoy en día, incluyendo la inmersión en la tecnología. Por lo tanto, estas generaciones actuales están revelando algo que siempre ha estado presente, pero del cual no teníamos conocimiento. Estas condiciones se vuelven más detectables y notables en nuestro entorno, descubriendo que muchos de nuestros antepasados también podrían haber estado en situaciones similares, aunque sus condiciones no fueran reconocidas y manejadas de la misma manera.

Muchos expertos indican que todos los seres humanos tienen alguna deficiencia en el neurodesarrollo, aunque no sea evidente. Puede tratarse de un trastorno sensorial, ocupacional, fobia u otro tipo de deficiencia, pero está presente. Esto significa que no hay ningún humano perfecto, incluso si tiene un coeficiente intelectual elevado. Cada individuo tiene sus propias fallas o deficiencias, las cuales se reflejan a medida que se forma su identidad y personalidad. Cada cerebro tiene su propio funcionamiento y esa actividad neuronal influye en nuestras acciones.

Hoy en día, podemos inferir (según lo que se conoce) que muchos de estos trastornos pueden ser provocados en su mayoría por factores genéticos. Se dice que, si hay alguien en la familia con la condición de autismo, es probable que otros miembros de la familia también la tengan sin haber sido diagnosticados aún. Por lo tanto, si no corregimos ciertos aspectos en nuestra rutina diaria, podríamos ver un aumento en estos diagnósticos con el tiempo. Estos aspectos pueden estar relacionados con la alimentación, condiciones hereditarias, falta de ejercicio, problemas de salud mental, mal uso del tiempo, hormonas durante el embarazo y la falta de estimulación lógica y de razonamiento.

Entonces, ¿qué tiene que ver esto con el tema que estamos discutiendo?

Hoy en día, existen dos tipos de padres o familiares. Está aquel que es consciente de las deficiencias de su hijo o de sí mismo y decide trabajar en ellas. Este individuo reconoce tanto sus virtudes como sus debilidades y las utiliza a su favor. También sabe cuándo no debe presionar a su hijo para que haga algo si no está listo. Siempre busca la mejor estrategia y alternativa y está al tanto de que no es un padre o familiar perfecto, pero se esfuerza al máximo para brindarle a su hijo lo que necesita. Podemos decir que este sería el modelo ideal. Sin embargo, es completamente normal sentir desgaste, frustración, tristeza y hasta dudar de nuestras propias capacidades de vez en cuando. El autismo es un reto que se llevará de por vida, no es algo temporal o pasajero. No se trata de un niño especial que nos fue entregado del cielo, ya que todos los niños son especiales a su manera. Lo importante es no rendirse y trabajar cada día para ver los resultados de nuestros esfuerzos.

Por otro lado, está el tipo de familiar que quiere que su hijo cumpla con todas las expectativas consideradas normales o perfectas por el mundo. Si cada ser humano tiene alguna deficiencia, ¿cuál es la norma o la expectativa que debemos seguir? Cada niño en desarrollo es un ser único que se forma a partir de múltiples ancestros y que eventualmente se convertirá en un adulto. Este tipo de familiar se enfoca demasiado en la opinión de los demás y quiere que su hijo cumpla con todos los estándares sociales preestablecidos. Está dispuesto a utilizar cualquier método para asegurarse de que su hijo alcance su destino y no acepta un «no» como respuesta. Este tipo de familiar no reconoce las virtudes y debilidades de su hijo y solo busca la perfección. Este no es el modelo ideal que su hijo necesita.

Una de las lecciones que he aprendido de mis hijos es que, sin importar su nivel de autismo, hay cosas que podrán hacer, otras les tomarán más tiempo y algunas probablemente nunca podrán realizar. Sin embargo, estoy segura de que quiero que conserven su propia esencia. No quiero que el mundo les imponga un estereotipo fundamental; quiero que usen y desarrollen lo que dominan y aman, y que conquisten lo que deseen. No quiero ser una madre que complace a los demás; quiero ser una madre centrada en ayudar a mis hijos a encontrar su lugar en este mundo, no de acuerdo con las expectativas de otros, sino según sus propios deseos y habilidades. Procuremos ser familiares que den todo de sí, pero que no se sientan molestos si algo no sale como se esperaba. Seamos un apoyo sólido, una herramienta valiosa y, sobre todo, un refugio cálido al cual acudir. No busques llenar las expectativas.

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Padres en zapato docente

La semana pasada hablamos a favor de aquellos padres que enfrentan un desafío diario al brindar educación a sus hijos y tener que lidiar con profesionales o incluso con el propio sistema educativo que no ofrece el servicio deseado. Sin embargo, también hablamos de aquellos profesionales entregados, que son en lo que me quiero basar hoy: desde el punto de vista del docente.


Hay muchísimos maestros dispuestos a dar la milla extra siempre. Maestros entregados, dedicados y con un corazón desbordado de amor. Recuerdo la primera vez que entré a ese salón y ya no era una estudiante, sino la maestra. Sentí miedo e inseguridad, pero también fui con el celo de ser una de las mejores maestras. Nunca lo vi como una competencia contra otros, sino contra mí misma. El deseo de superar mis propias expectativas y las de mis estudiantes. Tuve varios retos; mi clase era de Ciencias completamente en inglés para los grados intermedios. Muchos estudiantes ya le tenían poco amor a la Ciencia y, peor aún, en otro idioma. Así que me vi ante un doble desafío. Siempre busqué diversas alternativas que podía utilizar y las aproveché a mi favor.


¿Cómo lo hice? Conociendo los pros y los contras de mis estudiantes y evaluándome a mí misma diariamente. Evaluando virtudes, desempeños y, sobre todo, activando ese lado creativo. Realicé muchos laboratorios para contarlos y en cada uno de ellos buscaba que los estudiantes se independizaran y amaran lo que yo les enseñaba. Nunca asignaba tareas para el hogar y todo proyecto debía realizarse en el salón. Solo administraba un examen escrito por trimestre y el resto del tiempo se utilizaba para experimentar e investigar.


Ahora, así como yo puedo hablar de mi desempeño, también hay innumerables colegas que pueden abundar acerca de los suyos. Entonces, ¿dónde está el problema?


Así como hay padres entregados, también hay padres irresponsables, perezosos, indisciplinados, desorganizados y/o que dan por sentado el trabajo del docente u otros profesionales. Un maestro o cualquier profesional se enfrenta a múltiples escenarios. Está el padre que no quiere tareas, el que no está presente pero que cada vez que su hijo baja la nota, pide un trato especial. También nos encontramos con el que piensa que las escuelas son un servicio de cuidado, que quiere que lo cuidemos y le enseñemos valores que no se aplican en el hogar. ¡Ay de aquellos a los que se les aconseje, se les den malas noticias sobre comportamientos inapropiados y así podríamos seguir abundando! Esto también aplica para terapeutas y demás profesionales.


Yendo más profundo, a pesar de que esta generación ha sido más abierta a lo que conocemos como inteligencias múltiples, condiciones y más, aún hay muchos padres que se han quedado con ese pensamiento retrógrado de no querer etiquetar a su hijo por presentar alguna dificultad. Es como si pensaran que su hijo sería menos o sería visto de una manera diferente. Ahora bien, no ocurre absolutamente nada si tu hijo presenta alguna dificultad. Sí, será un reto para muchos, algunos de manera temporal y otros de manera permanente. Sin embargo, le provocamos más daño al no abordar los problemas a tiempo. Muchísimas condiciones han existido desde hace tiempo, solo que ahora la ciencia ha avanzado y tenemos más acceso a esa información.


¿Qué quiero decir con todo esto? Sencillo, esto es un trabajo en equipo. No podemos ignorar los comportamientos que los maestros les están presentando, pues sabemos que con o sin alguna condición, muchos niños pueden presentar comportamientos distintos según su entorno. No podemos esperar un trabajo eficaz por parte de ese maestro cuando como padres esperamos que el trabajo sea realizado completamente mientras cruzamos los brazos. Tampoco podemos enfocarnos únicamente en nuestro hijo, ya que dentro del salón de clases hay otros estudiantes que también pueden presentar dificultades.


Es válido discutir por los derechos de nuestros hijos, pero tampoco permitamos que esto nuble nuestra vista ante aquellos que están dispuestos a trabajar. Entendamos también que muchas veces es el mismo sistema el que ha estado presente en las escuelas durante muchos años. Esto significa que debemos aprender a elegir nuestras batallas y a trabajar en lo que nos corresponde. Como padres, debemos tomar medidas en la educación de nuestros hijos, fomentar valores, ayudarlos a desarrollar áreas que requieran apoyo y cambiar métodos de enseñanza si es necesario. Pero, sobre todo, debemos luchar contra lo que el sistema impone tanto al docente como al estudiante. Si trabajamos en equipo y ambos hablamos el mismo idioma, la educación de los niños será diferente. Ni tú te rompes la cabeza ni el docente deja de dar lo mejor de sí mismo.

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Preparados, más no listos

Como padres siempre buscamos dar lo mejor de nosotros para nuestros hijos, sobrinos o cualquier familiar que sea menor y también darles las mejores herramientas. Entre estas cosas podemos destacar nuestro deseo por una mejor educación y profesionales dispuestos a brindar un servicio de calidad. Antes de que salten a conclusiones, vengo a dar dos puntos de vista por lo que estoy muy segura de que esto no es general, sin embargo, es más común de lo que podemos imaginar. Me explico.

Contamos con sin números de maestros, facilitadores, orientadores y demás que se han destacado en su área dando a conocer su vocación y deseo por ofrecer un ambiente acogedor para ese menor. Que se levantan cada día para producir un cambio en el sistema, pronunciando que el bienestar de cada menor es su prioridad. Ya saben que soy mamá, pero también fui maestra por 4 años de los grados intermedios en colegio privado y sé lo que es trabajar con padres, compañeros y estudiantes. Aunque si hay padres retantes y estudiantes desafiantes, la labor de enseñar es maravilloso. Claro, hay muchas ocasiones donde las fuerzas no me daban, estaba en constante ansiedad, mucho estrés, pero siempre trataba de dar lo mejor de mí. Quería un ambiente seguro para ellos, que no fuese una maestra común y que se disfrutaran mi clase. ¿Ese es el punto no? Dejar una huella de la mejor manera posible porque eso es lo quiero para mis hijos también.

Ahora, podemos decir a viva voz que tanto en el ámbito público como el privado tiene sus pros y sus contras tanto para el estudiante como para el profesional. En el ámbito privado, sabemos que todo es costoso y que los padres deben luchar por ayudas externas (de su menor necesitarlo) ya que en la mayoría no proveen ciertos servicios. Estos también costeados. En el ámbito público, todo es a través del gobierno y estas ayudas son gratuitas. Ahora en ambos escenarios hay una gran gama de maestros entregados a su servicio y en ambos se puede presenciar personas que brindan seguridad, amor y empatía a ese menor. Cada cual escoge lo que mayor le convenga de acuerdo con sus intereses y puntos de vistas.

Sin embargo, también nos enfrentamos a ambientes hostiles, amargos, duros, insensibles y que sentimos en ocasiones que no podemos cruzar al siguiente paso con nuestros hijos.

Muchos alegan tener estudios, años de experiencia y conocimiento mas no poseen la empatía para comprender y realmente ayudar a quien se le presente de frente. Pero ¿Cómo hacerlo si la mayoría de ellos no se encuentran en situaciones similares a las de muchos? Y aun enfrentándolas, cuando nuestro oficio es de servir, debemos dar lo mejor. Ahora esto ocurre en cualquier edad, con condiciones o sin condiciones presentadas. Si ya de por si a nosotros los adultos, nos molesta imagine como se debe sentir un menor que no tiene idea de como ir paso a paso y que se tope con personas que les de igual su curso.

Tomando a mi hijo mayor de 6 años como ejemplo, ya que actualmente cursa 1er grado. Esta es la tercera escuela que el cursa sin contar un cuido preescolar que también cursó. La primera escuela que lo coloqué fue en el colegio donde laboré. Sino has leído blogs anteriores, mi hijo mayor tiene autismo nivel 1 y déficit de atención con hiperactividad. Recuerdo haberlo llevado a donde la maestra una semana antes para que conociera el salón y entrara en confianza. El primer día de clases, se descompuso y comienza a llorar, fue mucha la presión. Me llaman para que cruzara a su salón y cuando lo veo estaba tirado en el piso agarrando sus manitas, llorando con intensidad y con mucho miedo. Nadie se inmutó, al contrario, me sugirieron que si lo podía venir a buscar un familiar. Muchas veces le costó adaptarse, pero aprendía como nadie. Por esta misma razón al finalizar su primer semestre, me pidieron que lo sacara por su condición (no se comporta como los demás) y lo coloco en un cuido preescolar hasta mayo. Logro en agosto ubicarlo en una escuela pública para kínder. Ahí nos enfrentamos a dos escenarios. Una maestra lo ayudó demasiado, le buscaba la vuelta, hablábamos el mismo idioma, pero tuvo dos maestros que no fueron así. Uno de ellos no tuvo disciplina y los dejaba ser libres por así decirlo mientras otra solo me daba quejas una y otra vez que hasta se volvió repetitivo y agotador. Al final de año, mi hijo se graduó siendo de los mejores. Su aprendizaje por el inglés y matemáticas eran increíble aun no pudiendo quedarse mucho tiempo sentado. Todo por una maestra que nunca se rindió y creyó en mi hijo. Pero, debido a que me vi forzada a renunciar para poder ofrecerles todas sus terapias a ambos de mis hijos, lo cambio a su escuela actual. También ha sido un reto y me he topado con diferentes vocaciones porque en la vida hay de todo.

Creo que una de nuestras impotencias es cuando sabemos como padres lo que pueden y lo que no pueden nuestros hijos realizar y haya profesionales dándote siempre las peores noticias. Que te sugieran siempre el peor de los escenarios o te ofrezcan decisiones radicales. Cuando decidimos confrontar esto, sale la famosa frase de: “Yo llevo muchos años en esto o Yo soy especializado en autismo u otra cosa”. Cabe destacar que ningún niño, síntoma o estrategia de aprendizaje es igual sin importar que ese menor presente o no condiciones. Cada menor tiene su propia experiencia de vida, crianza y formación de personalidad que lo ayudará a formarse en adulto y que tampoco podemos esperar soldados o robots dentro del salón de clases. Por lo tanto, debemos fomentar distintos roles de aprendizaje a como se amerite. Claro, hay sus excepciones que no pueden darse este lujo. Pero, me atrevo a decir que la mayoría puede pensar que la estrategia o estilo de impartir clases ya no es tan efectiva a como se daba antes a nosotros. De esto podemos abundar luego en otro blog desde el punto de vista del docente. Cabe mencionar que los estudios no garantizan eficiencia en área de trabajo si no existe un afecto emocional en lo que haces. Esto significa que más allá de ser docente o cualquier profesional preparado también debe de implementar la solidaridad, empatía y apoyo a ese familiar que no sabemos sus situaciones externas y tampoco consideramos como estas le pueden afectar al menor.

Finalizo dando este mensaje a todos los pares. Si eres padre o cualquier familiar, nunca te canses ni te rindas de dar lo mejor de ti hasta que tu menor encuentre un lugar seguro donde pueda aprender. Donde haya personas dispuestas a dar lo mejor de sí y te brinden seguridad emocional y sobre todo confianza. Vuelvo y menciono que conozco muchos docentes u otros profesionales destacados, pero este mensaje es para aquellos que laboran, pero no viven su vocación. Si eres docente, procura siempre dar lo mejor de ti como profesional. No te limites a lo que ya sabes y busca diversas estrategias. Busca una manera de salir de la rutina o del sistema impuesto. Crea tu propio sistema considerando las inteligencias múltiples y utilizando a favor los intereses del menor y explótalos. Considerando que no todos los estudiantes dominarán todas las ramas por igual y esto se debe a las diferentes funciones de su cerebro. Que no te paren en la calle y digan: “Estás preparado, mas no listo”.

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“Padres primero, hijos después” El burnout parental

¡Sí, sí! Ya sé. Suena fuerte, pero eso que estás pensando, de eso mismo hablaremos. Es considerado «normal» que la mayoría de las mujeres deban encargarse de todo lo relacionado con la crianza, las tareas domésticas y mantener la postura. En este tiempo del año 2023, también se es solicitado en el ámbito laboral por necesidad. Ahora, sabemos que, aunque no sea la mayoría, también existen hombres que han tomado el rol completo de «una madre» (aunque también debería ser su responsabilidad). Aun en el 2023, esto se ve raro, fuera de lo común; sin embargo, no debería ser así.

Fuera de todo esto, hay algo que debemos enfatizar y en lo que me quiero basar en este blog. Los estereotipos y la crianza siempre han querido decirles a los padres en general cómo deberían criar a la siguiente generación, e incluso cómo deben comportarse y qué prioridades deberían tener. Por ejemplo: una madre que quiera tener un momento a solas para salir es vista muy mal debido a que ella decidió ser madre y ahora debe hacerse responsable. Una pareja de casados no debería anhelar tanto tiempo a solas después de tener hijos porque para eso tuvieron tiempo antes de que su/s hijo(s) nacieran.

Hay algo que no estamos contemplando. En la época de nuestros padres, era impuesto que las mujeres cumplieran con todas las partes y cuidaran al marido luego de llegar cansado del trabajo, pues era quien proveía el dinero. Esto no se daba en todos los países, pero en su mayoría, predominaba el machismo. Las mujeres en su mayoría no trabajaban, y me atrevo a decir que la mayoría eran sometidas y sumisas ante ellos. Pero esto es para otro blog. Así que tenían la obligación de asumir total responsabilidad, incluyendo en la crianza.

Sin embargo, a pesar de que las madres en otros tiempos estaban con sus hijos todo el día, se presentó un artículo donde se decía que su enfoque estaba en cumplir las tareas domésticas, mientras les dedicaban muy poco tiempo a los niños. Se enfatizaba mucho en tener que trabajar por la necesidad, pero se olvidaron de crear ese vínculo, lo cual puede justificar por qué a muchos de nuestros abuelos y padres les costaba demostrar ese lado afectivo. Ahora, a pesar de que ambos padres trabajen y estén menos tiempo con ellos, se ha confirmado que los padres de ahora dedican más tiempo a sus hijos en su tiempo libre.

Regresando a los abuelos que miman mucho a sus nietos, nos debemos hacer las siguientes preguntas: ¿Será porque ahora valoran ese tiempo que perdieron con sus hijos? ¿Será que no disfrutaron sus vidas al máximo por entregárselas por completo para que sus hijos tuvieran una gran vida, una vida mejor? ¿Será que perdieron el enfoque de establecer vínculos y más que esto el manejar el tiempo? Aunque todo esto para muchos pudiera sonar lindo en sus labios como algo que ayudó a muchos a la superación, la realidad no fue ni es en la actualidad saludable.

En la actualidad, para poder subsistir, ambos padres deben trabajar. Ya no vivimos como antes. El sistema te obliga a consumir, limitando tu tiempo de calidad en familia y demás. Aquí entramos en la consecuencia de tratar de cumplir con todo olvidando darte prioridad.

En estadísticas, se dice por una universidad estadounidense que el 66% de los padres (según un estudio realizado) manifiestan agotamiento o el famoso «burnout» parental. A su vez, las mujeres son las más afectadas, con un 68%, y se refleja más cuando sus hijos sufren algún diagnóstico. Se les da este porcentaje a las mujeres considerando aquellas que cumplen con el área laboral, crianza y tareas domésticas. El famoso burnout se define como un agotamiento causado por estrés, cansancio físico, emocional y mental. No necesariamente está arraigado a la crianza de sus hijos, sino que la crítica es al sistema. El sistema que te obliga a que ambos trabajen y, en ocasiones, hagan horas extras para sobrevivir. El sistema que te lleva agobiado, el sistema que impulsa ideas erráticas, cumplimiento de labores, pero no ofrece ayuda para tu estabilidad emocional. Thania, claro que hay ayuda. Sí, pero no todos cuentan ni con el dinero ni con el tiempo. Muchas veces ni pueden cocinar, leer un libro, ir al gimnasio, ver una película o tan solo compartir en familia. Aquí pregunto, ¿crees que mereces un tiempo a solas?

El tomar tiempo a solas, aunque sea por minutos, podría facilitar una mejor crianza, un mejor estado de ánimo, estabilidad emocional, buen estado mental y facilitar un mayor enlace o vínculo con el menor.

Ahora, no eres un mal padre por querer respirar unos segundos, no eres mal padre por entregarlo a un familiar de confianza para poder despejar la mente o incluso para descansar. No eres mal padre por a veces sentirte irritado y sin fuerzas. Cada niño es diferente y ciertamente hay unos más desafiantes que otros, con o sin alguna condición. Para poder brindarles una mayor calidad de vida a tus hijos, debes aprender a priorizarte. No siempre que vayas de compras, debes pensar en obtener algo para ellos. Es un mal concepto decir y pensar que toda tu vida gira en torno a ellos y que no puedes hacer nada si no es con ellos primero. Aunque sí, tus planes se puedan ver comprometidos, que tu tiempo se pueda ver reducido, no es imposible cumplir o lograr cosas que anhelas por tu cuenta.

Darte tiempo a ti mismo. Tan importante que es y que a menudo nos cuesta. Ya sea por el trabajo, el deporte, eventos eclesiásticos (iglesia), por ser padre soltero, casado y por numerosas razones adicionales que ya han sido mencionadas. No estoy recomendando un día entero, ni que te olvides de tus hijos. Pero tan solo con 20-30 minutos es factible para un reinicio. ¿Qué te gusta hacer? Saca esa libreta de dibujos que hace tiempo no tomas, compra esa bisutería que tanto te entretiene, pon un capítulo de esa serie que llevas meses sin terminar, camina por el vecindario, escribe en un diario… el mayor factor de ese burnout es la falta de tiempo. Aunque el sistema nos confunda, organiza ese corto tiempo.

Finalizo diciéndote que para ser perfecto solo debes ser tú y para eso debes estar en tus óptimas condiciones físicas y emocionales. No debes cumplir con todo porque el sistema o el estereotipo lo indiquen. Cuidar de ti, de tu salud, de tu tiempo te facilitará tener una familia sana, sin riesgos de destrucción, sin riesgos de un cargo de conciencia por no haber hecho cosas en la vida. No esperes a ser abuelo o llegar a una edad donde tus fuerzas ya no den para darte la prioridad que debiste darte a tiempo. Al final, tus hijos podrán disfrutar de unos padres saludables, de una relación sana y de una familia unida.

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Prácticas Médicas vs Creencias Religiosas

¿Qué creían los cristianos o lideres religiosos sobre las enfermedades? ¿Realmente se trataba de experiencias sobrenaturales o de condiciones desconocidas? Te cuento.

En el Occidente, la manera en la que vemos y entendemos la enfermedad ha sido moldeada por dos fuentes principales: una que enfatiza la razón con la ciencia, y otra que relaciona la enfermedad con castigos divinos. En la antigua Grecia, la enfermedad se veía como un desequilibrio en el cuerpo, y médicos como Hipócrates (padre de la medicina) trataban de ayudar al paciente a recuperarse de manera natural.

Cuando llegó el Imperio Romano, se mantuvo esa creencia. Sin embargo, con la difusión del cristianismo, surgieron nuevas ideas sobre la enfermedad. Algunos creían que era un castigo de Dios por los pecados, pero con el tiempo, la enfermedad se interpretó como una prueba divina. De cualquier manera, se interpretaba como necesario y/o merecida. Esto llevó al desarrollo de hospitales y al surgimiento de sacerdotes que también eran médicos. Combinaron la atención médica con la caridad cristiana y alentaron a estudiar a médicos antiguos como Hipócrates y Galeno.

Ahora bien, si nos vamos a los tiempos antiguos de los hebreos. Tenemos que citar los siguientes versículos que moldearon a la religión cristiana en cuanto a su forma de ver las enfermedades:

«Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu Sanador» (Ex. 15:26).

“Y hará volver sobre ti todos los males de Egipto, delante de las cuales temiste, y se le pagarán. Asimismo, toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que tú seas destruido» (Deut, 28:60, 61).

Las familias de Israel que conocían la Biblia hebrea tenían la idea de que la salud era un premio por su obediencia, y las enfermedades eran el castigo por la desobediencia. En el mundo antiguo eran frecuentes las enfermedades mentales y la epilepsia, y las víctimas padecían gran sufrimiento. A la persona afectada se la aislaba y a menudo se la abusaba. Cabe mencionar que no existían conocimientos médicos y toda enfermedad era catalogada como una espiritual.

Un día los discípulos le preguntaron a Jesús: «¿Quién pecó, éste o sus padres, para que naciese ciego?» (Juan. 9:2). También se les atribuían las enfermedades a los demonios. De allí que considerasen que la curación era el arrojamiento de estos espíritus malos.

Isaías 38 relata la historia de la enfermedad grave del rey Ezequías. La causa de su dolencia era una «llaga» (V.21). La palabra hebrea que se traduce aquí «llaga», aparece como «sarna maligna» en Job 2:7 también se habla otro ejemplo.

Incluso la palabra epilepsia viene del griego y verbo epilambano que significa “yo cojo” o “ataque súbito”. Ya que se pensaba que la persona tomaba de forma súbita la posesión de un espíritu sea de bien o mal, y su cuerpo físico no soportaba dicha presencia. Ahora veamos algunos casos reales:

Malinterpretación de eventos

El Caso de Anneliese Michel:

En la década de 1970, Anneliese Michel, una joven alemana, fue sometida a múltiples exorcismos debido a comportamientos erráticos y convulsiones. Su trágica historia inspiró la película «El Exorcismo de Emily Rose». Sin embargo, más tarde se determinó que sufría de epilepsia y trastornos psiquiátricos, y su caso es visto como un ejemplo de malinterpretación religiosa de una enfermedad mental.

Marta Borkowska:

En 1963, Marta Borkowska, una niña polaca de 16 años fue sometida a exorcismos después de mostrar signos de «posesión» Resultó que su comportamiento era causado por una encefalitis viral, y después de recibir tratamiento médico, se recuperó.

Julia:

En la década de 1920, «Julia» fue una mujer italiana que experimentó estigmas, que son lesiones similares a las heridas de la crucifixión de Jesús. Fue considerada una santa por algunos, pero más tarde se descubrió que sus estigmas eran el resultado de una afección médica poco común conocida como dermatitis facticia.

Louise Lateau:

A mediados del siglo XIX, Louise Lateau, una joven belga, experimentó estigmas y sangrado en manos, pies y cabeza, que se consideraron signos divinos. Sin embargo, más tarde se descubrió que sus síntomas eran el resultado de una condición médica llamada eritromelalgia, que afecta la circulación sanguínea en las extremidades.

Martin Lutero:

En el siglo XVI el cronista Johannes Mathesius (1504-1565) describió la historia de un muchacho de aproximadamente 12 años que manifestaba un severo cuadro de autismo. De acuerdo con el cronista, Lutero pensaba que el muchacho no era más que una masa de carne implantada en un espíritu sin alma, poseído por el diablo, respecto al que sugirió que debía morir asfixiado (Christian 1957).

1. Pecado y Castigo.

2. Prueba de Fe

3. Influencia de Espíritus o Fuerzas Sobrenaturales

4. Sanación Divina

5. Karma y Reencarnación

6. Perspectivas Modernas

Estas son de las posibles razones por la que en el pasado se pudo haber malinterpretado eventos médicos para ser tratados con rituales espirituales. No se descarta que ciertas personas hayan experimentado cosas sobrenaturales, pero no lo es en estos casos expuestos aquí. No se tenía mucho conocimiento médico y aquellos que comenzaban a escuchar les costaba creer en la medicina, pues otro factor es que en aquel tiempo no se mezclaban, para nada, ambas ramas. La ignorancia y la necesidad de tener que crear una explicación espiritual para todo llevó a muchos a la muerte por desconocimiento, maltratos, abuso, rechazo social, entre otros.

Hay preguntas que nos tenemos que hacer hoy en día. En el siglo XXI ¿Aún se adjudican las enfermedades a pruebas de Dios? En ocasiones se escuchan “profecías” de personas diciendo: “Dios todavía tiene planes para él, es un Dios que sana” Sin embargo, cuando la persona fallece, cambiamos el mensaje a: “era parte del plan de Dios”. Muchas veces adjudicamos enfermedades y condiciones a causas externas sin reconocer el sentido de responsabilidad que debe asumir cada individuo. Por otra parte, también escuchamos a personas decirle a una mujer que acaba de dar a luz: “Que bueno que tu hijo salió sano y sin condiciones. Dios bendijo este nacimiento”. Pero ¿qué pasa con aquellos que nacen con alguna condición? ¿Acaso no son benditos también? ¿O se sigue pensando que esto es parte de las maldiciones hereditarias en pleno siglo XXI? ¿Todavía se sigue pensando que los hijos con condiciones son pruebas de Dios para los padres? Piensa en esto, y luego me cuentas.

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